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| Luna llena sobre las marismas del Odiel, con Huelva al fondo |
| Aquí acabamos para unas bebidas y unas tapas |
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| Luna llena sobre las marismas del Odiel, con Huelva al fondo |
| Aquí acabamos para unas bebidas y unas tapas |
Eran los días finales de junio cuando fuimos a una librería de Corrales para buscar un regalo para el octavo cumpleaños de nuestra nieta. Y allí vi expuesto PÁJAROS QUE SE QUEDAN. OTOÑO EN PENSYLVANIA de EDUARDO JORDÁ.
Un autor del que había leído algunos libros (narrativa "Lugares que no cambian" y poesía "El mono aullador") y que por el titulo y situación del libro me hizo pensar en el tiempo que mi hermana y Ricardo, estuvieron viviendo en aquel estado, concretamente en Williamsport.
Su lectura ha sido para mi muy grata y estimulante.
Un retrato de la América profunda, que en palabras del autor es:
Una novela que se lee como un libro de viajes que se lee como un ensayo que al final acaba siendo un poema.
Creo que aquí hay mucha más autobiografía que en otros libros de viajes que he escrito. Y sobre todo hay un homenaje a mi padre, que es el protagonista secreto del libro.
Interesante entrevista con Eduaro Jordá sobre este libro en cuestión.
Después lo leyó AIG, a la que también le gustó, y en julio por la festividad de la Virgen del Carmen, lo regalé a mi hermana y a Carmen García.
+ Fue en 2015, hace ocho años, en un viaje a Escocia cuando vi por vez primera un cuadro+horquilla genesis croix de fer en una tienda de Edimburgo.
Poco después de aquel encuentro tenía montada esta bicicleta que tantas satisfacciones y disgustos me ha dado a lo largo de estos años.
A lomos de este "bronceado corcel de acero" he superado 27.000 km muy variados, por destacar algunos: una brevet SUDOESTE 200 desde Odeceixe; viajes cicloturistas, por la provincia de Huelva (Condado, Andévalo, Sierra), por el Baixo-Bajo Guadiana y también por otros distritos y regiones portuguesas, sobre todo Algarve y Baixo Alentejo, las más fronterizas a Huelva.
También es la bici con la que he sufrido las caídas más duras. La primera por un tocón oculto que me provocó luxación del hombro derecho y herida en una ceja. Foto de abajo.
Y las más fuertes, dos en Villaluenga del Rosario el 13-09-2021, que me causaron contusiones y heridas que tardaron tiempo en curar.
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![]() No solo quedó doblada la maneta, también afectó al manillar. ![]() ![]() ![]() En las tres fotos de arriba veréis que la tubería está doblada en la curva. Entre los buenos recuerdos que me deja esta bicicleta están las rutas que hice durante algunas vacaciones por la Costa Vicentina y el Sudoeste Alentejano. También el haber completado sobre ella las principales subidas ciclistas por carretera del Algarve, como son las de: Fóia, Mú, Malhão, Alcaria do Cume o Cerro de São Miguel. O realizar los viajes cicloturistas, en compañía o en solitario, con alforjas o bikepacking que quedaron convenientemente registradas en este blog. Para su octavo aniversario (nuestra nieta Ana, también ha cumplido OCHO años) he pensado hacerle un regalo y nada mejor que sustituir el manillar PRO Compact LT, algo tocado, por uno nuevo. Descartados los de carbono por su precio elevado y porque creo que mi paladar ciclista no apreciaría tal exquisitez, me concentré en los de aluminio y llegué, después de una entretenida búsqueda, al Ritchey Butano Comp. ¡Gracias Miguel Rodríguez por tus consejos! Fabricado en aluminio 6061, tiene un drop de 118 mmm y un reach de 73. Su abertura (flare) de 12 grados es bastante sutil si se compara con otras ofertas de grava de Ritchey, como VentureMax o Beacon. Esta es mi bicicleta para ciclismo en ruta y gravel tranquilo, por asfalto y caminos, porque para el ciclismo de campo tengo la mountain bike. Me llevó bastante tiempo colocarle la cinta, reutilizada del manillar anterior, con doble capa en la parte superior del manillar, ya lo he probado en una ruta de y finalmente ha quedado a mi gusto, espero llevarlo mucho tiempo. |
RECUERDOS DE UNA AUSENCIA.
En memoria de
Richard J. Barker
Son imágenes que brotan
de recuerdos de junio de 1990, el año en el que viajamos hasta Stevens Point,
la ciudad donde Carmen, Canela y tu teníais un hogar porque allí eras profesor en el
Departamento de Lenguas de la Universidad de Wisconsin-Stevens Point.
De aquellos días uno de
los recuerdos más presente son nuestras rutas con las bicicletas de montaña,
cuando me llevabas a recorrer los senderos del territorio cercano a la ciudad, tan
distinto a estos pagos de terrones secos donde nací y donde te viniste a
descansar.
Azules y verdes.
Lagos y ríos.
Bosques y parques.
Lluvias y tornados.
Traslado aquel pasado a
este presente para vernos viajando en tu Honda dorado, al que llamabas Clavileño en honor de tu querido
Cervantes, con el que viajábamos hacia el Oeste para participar en carreras de
una modalidad deportiva aún incipiente, recorriendo a lomos de aquel coche
japonés las extensiones infinitas entre Wisconsin y Minnesota a cien millas por
hora bajo las inclementes lluvias, con grises nubes-embudo de los tornados
moviéndose en el horizonte, atravesábamos el río Misisipi por su curso superior,
que allí es frontera entre los dos estados, para llegar a nuestro destino y plantar las tiendas de campaña y ser parte de un grupo de entusiastas que iban a goszar del ciclismo en la
naturaleza.
Entonces ya nos
mostrabas tu generosidad, tu sentido del humor, tu búsqueda incansable del
rescate de la memoria, con esa constancia que nacía, tal vez, de tus
participaciones en deportes de fondo y resistencia como el esquí o el ciclismo.
El gusto por las dos
ruedas y los pedales lo seguimos manteniendo hasta el final, algo que era parte
esencial de nuestra relación, tantos aspectos de ese mundo: bicicletas,
ciclistas, carreras, libros, etc. eran un hilo que nos mantuvo unidos desde que
nos conocimos hasta tu muerte.
Porque te me moriste.
Te nos moriste.
Y he pensado si no
podrían los hombres morir como mueren los días, así, con pájaros cantando sin
sobresaltos y la claridad líquida cristalina en todo y el fresco suave fresco,
la brisa ligera agitando las hojas pequeñas de los árboles, el mundo inerte o
moviéndose tranquilo y el silencio creciendo natural natural, el silencio
esperando, por fin justo, por fin digno. (1)
(1) Extraído del libro TE ME MORISTE, de José Luís Peixoto.
Escrito para el nº 2 de la revista de literatura PAPELES DEL CARACOL, editada en Castilleja del Campo, respondiendo a la invitación que me hizo el amigo José Antonio Borrego.
3. Salimos de Hinojosa dirección Este y parecía que no llevamos cargada la misma ruta a seguir con el GPS, porque en los cruces cuando uno decía para izquierda, el otro decía a derecha (sic), eso nos adelantaba lo que sería la etapa en cuanto a orientación se refiere.
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| Fuente del Pilar de los Llanos, en Hinojosa del Duque |
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| Fuente la Lancha, Santa Catalina |
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| escombrera de Minas del Soldado |
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| El Soldado, antigua estación restaurada del ferrocarril minero |
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| La bicicleta de André, bastante cargada, dado que viajaba en modo autosuficiencia |
2. Esta etapa era de Villanueva de Córdoba hasta Hinojosa del Duque y nos sacaba por el noroeste del pueblo en dirección hacia Pedroche. Algunos kilómetros por la CO-6102 para entrar el campo y seguir recorrido por buenos caminos, con la torre renacentista de Pedroche omnipresente en el horizonte. En ese tramo nos encontramos con un inesperado monumento funerario levantado en un campo yermo en memoria de una chico que perdió la vida en un desgraciado accidente. Más adelante hicimos otra parada, cuando mi compañero divisó desde el camino, a varios buitres aleteando en un campo cercano, tal vez alrededor de algún despojo.
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| muro de piedra seca o piedra vana |
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| monumento funerario en medio del campo |
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| Juan Antonio Mena Romero murió en un accidente de moto sin cumplir 15 años |
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| vacuno de leche |
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| Parroquia de S. Sebastián, Torrecampo |
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| Parroquia de S. Sebastián, Torrecampo |
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| Portada de la Iglesia de Santa Ana, El Guijo |
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| Puerta de Santa Ana, El Guijo |
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| mural en El Guijo |
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| antiguos lavaderos públicos |
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| Los cielos de ese día se llenaban de frentes nubosos que invitaban a ser fotografiados y yo me acordaba de mi prima Laura, a la que tanto le gustan. |
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| Convento Madre Concepcionistas |
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| Iglesia de San Juan Bautista o la "catedral de la Sierra" |
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| portada renacentista |
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| Patio de la Casa La Antigua |
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| torre catedralicia |
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| Por la tarde una tormenta descargó sobre el pueblo dejando este arcoíris en la plaza de Hinojosa del Duque |
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| vista nocturna |