13 julio 2009
15 junio 2009
5. Barrancos-Estación FFCC Almonaster-Cortegana
Viaje con esencia ecológica, respetuoso y tranquilo, donde el tiempo importa menos que el espacio, en el que sientes que eres paisaje, por donde el recorrido se hace pedalada a pedalada, suavemente, esforzadamente, con los aromas campestres y con el viento y el cielo (sol, nubes, lluvia) como testigos de un movimiento sin rastro.
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lunes, junio 15, 2009
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14 junio 2009
4. Évora-Barrancos

4ª etapa Évora-Barrancos
Tras un completo desayuno en el Ibis y la limpieza de las bicis con la manguera del aparcamiento del hotel, nos vamos a la estación de ferrocarril porque en el mapa había visto una vía férrea hasta Reguengos de Monzaraz y queríamos acortar la etapa, pero allí nos informan que no hay trenes. Dejamos las calles empedradas, que ya castigan el maltrecho trasero, y rodamos hacia el E durante 20 km, hasta el cruce de S. Manços, donde hacemos una primera parada. Después seguimos hacia Reguengos, bajando por buena carretera hasta cruzar el Río Degebe y después como la subida no es demasiado pronunciada no paramos hasta la Praça da Liberdade de Reguengos, el tiempo de tomar un bocadillo y descansar un poco. Seguimos por S. Pedro do Corval, el pueblo más alfarero de Portugal (según un gran cartel) como demuestran la cantidad de olarias que tiene a ambos lados de la carretera. Como gran parte del Alentejo que llevamos recorrido esta es también tierra de cereal, olivo y vid. En el horizonte se vislumbra el cerro sobre el que se encarama Monzaraz, pueblo que ha conservado intacta su fisonomía y el encanto de sus viejas casas encaladas. La subida desde Telherio no es demasiado dura y llegamos hasta la puerta de la muralla, desde donde admiramos el paisaje y la inmensa panorámica del embalse de Alqueva. Entramos en su calle principal, la Rua Direita, y el olor de la comida de un restaurante cercano nos invita a quedarnos, pero la cabeza nos dice que aún nos queda mucho trecho por recorrer.
Dejamos Monzaraz siguiendo los indicadores a Mourão y llegamos a la N256 que cruza el Guadiana por el largo puente sobre el barragem de Alqueva y después tomamos el desvío a la derecha y seguimos hasta el pueblo. Paramos ante el restaurante Pipas, con casi 73 km en el cuerpo. Le pregunto a una mujer que está sentada a la puerta y me dice que allí se come bien. Y la comida fue buena, carapaos (chicharros) con arroz, secreto, balacao, vino, melona y dulces.
Cuando salimos a la calle el calor pega fuerte. El trayecto que sigue transcurre por las riberas de las tierras del Gran Lago, denominación dada en Portugal al embalse de Alqueva, carreteras solitarias y con algunas sombras y en el que antes de llegar a un puente vemos muy de cerca a un meloncillo. Cuando llegamos a Amareleja vamos hasta un bar que hay en una esquina de la plaza, donde un grupo de hombre pasan el rato con el jogo de la malha, y nos hidratamos y alimentamos para los kilómetros venideros. La carretera es de menor importancia y el asfalto es peor, muy rugoso, y particularmente paso una crisis física poco después de superar los 100 km y de la que logro recuperarme cuando en la lejanía vemos Barrancos, meta de esta larga etapa. Cuando llegamos a la entrada del Hotel Agarrocha hemos recorrido 123 km, en 6 h. 10 min., con una velocidad media de 20 km/h.
Durante la cena, en la que incluimos un plato de presunto de porco preto, acordamos que al día siguiente llegaríamos a Huelva, pedaleando hasta la estación de ferrocarril de Almonaster-Cortegana para ir en tren hasta la capital. Las previsiones eran de altas temperaturas para los dos próximos días y no creiamos necesario alargar el viaje.
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domingo, junio 14, 2009
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13 junio 2009
3. Moura-Évora
3ª etapa Moura-Évora
Desayunamos en el Hotel, compramos agua y nos dirigimos hacia el Barragem de Alqueva. Este controvertido embalse del río Guadiana es por su longitud (superior a 80 km), su capacidad de almacenamiento y la superficie de la lámina de agua, el mayor lago artificial de la Europa Occidental y toma su nombre de la localidad más cercana a la presa, situada al NW de Moura. Al borde de la carretera, frente al pueblo, desayunamos por segunda vez y ojeamos el mapa, tenemos por delante más de una hora de pedaleo hasta el siguiente pueblo. Entrando en Portel y ante la inminente lluvia, paramos en el primer sitio que nos cogía de paso: el parque de bombeiros voluntários. Estando en el bar comenzó a llover con fuerza. Esperamos un buen rato mientras descarga el aguacero. Pregunto a un bombero por la previsión meteorológica para la jornada pero no la tienen. Impacientes, salimos a la carretera cuando la lluvia afloja y seguimos las indicaciones para Évora y nos metemos en la IP 2, con tráfico pero con arcén ancho y en bajada, lo que nos permite avanzar con rapidez pese a los chubascos. Conforme nos acercamos a Évora, histórico cruce de camino y hoy la mayor ciudad del Alentejo con más de 46 mil habitantes, el tráfico de vehículos aumenta y el arcén disminuye. A poco menos de 15 km para el final hacemos un alto al borde la carretera para descansar y comer y afrontar con más energía el último tramo del día.
Una vuelta extra hasta encontrar el Hotel Ibis, adonde llegamos después de 80 km, en 4 h. 13 min de pedaleo, a una media de 19 y con un desnivel de 655 m.
Por la tarde dimos un paseo por la ciudad para contemplar algunos de los encantos de Évora, declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad, en 1986, por constituir el mejor ejemplo de la época de oro portuguesa (siglo XV-XVI). Praça do Giraldo, rua 5 de Outubro, Sé, Templo Romano, Convento dos Loios, Largo da Porta de Moura, Iglesia N.S. da Graça,Iglesia de São Francisco,... fueron algunos de los lugares que recorrimos antes de acabar en el Botequin da Mouraria, peculiar restaurante donde se come subido en taburetes, acompañado de buenos binos y aquella tarde de una simpática pareja australiana.
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sábado, junio 13, 2009
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2. Mértola-Moura
Nos prepraramos un buen desayuno en la cocina de Casa Visconde de Bouzoes y después de colocar las alforjas partimos de Mértola en dirección a Minas de São Domingos, donde la actividad minera se remonta a épocas preromanas aunque el último periodo de actividad transcurrió entre 1857 y 1966, llegando a convertirse en la explotación minera más importante de Portugal. Cuando llegamos atravesamos el poblado y visitamos la corta inundada. Rodamos muchos kilómetros por asfalto irregular y rugoso que incomoda algo nuestro buen ritmo, amparados en las sombras de los árboles que todavía orillean las carreteras portuguesas. Continuamos hasta Montalvo, donde el tipo del bar donde paramos a descansar me dice que la ruta para Pulo de Lobo tiene algún tramo sin asfaltar, por lo que decidimos seguir por la N 255 hasta Serpa. Antes de entrar en la ciudad superamos un tramo adoquinado y de seguida encontramos el restaurante Arrozinho da Feijao. Allí comemos y vemos en la tele el GP de Turquía.
El último tramo del día, los 30 km hasta Moura, lo hacemos de una tirada, y continuamos por una área de extensos olivares, no en vano esta zona del Alentejo es conocida por la calidad de su aceite, de ahí viene la expresión "tan fino como el aceite de Moura". Una vez en la ciudad usamos el gps de AA para dar con el Hotel de Moura, situado en un edificio histórico y de bella arquitectura, pero necesitado de una urgente modernización de sus habitaciones.
El último tramo del día, los 30 km hasta Moura, lo hacemos de una tirada, y continuamos por una área de extensos olivares, no en vano esta zona del Alentejo es conocida por la calidad de su aceite, de ahí viene la expresión "tan fino como el aceite de Moura". Una vez en la ciudad usamos el gps de AA para dar con el Hotel de Moura, situado en un edificio histórico y de bella arquitectura, pero necesitado de una urgente modernización de sus habitaciones.
Ducha, estiramientos y colada antes de salir a cenar. Elegimos una cercana y ambientada pizzeria y después dimos una vuelta hasta encontrar un sitio donde tomarnos el postre (doce y galao para AA y gintonic para JO y para mi).
Los datos de esta etapa: 87 km - 4 h. 25 min. de pedaleo a 19,6 km/h, con un desnivel acumulado de 763 m.
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sábado, junio 13, 2009
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11 junio 2009
1. Huelva-Mértola
El día amaneció nuboso y con temperatura ideal para ir en bici. Empezamos con unos necesarios ajustes en la bici de AA y después paramos en Cartaya para desayunar. Desde allí, vía Tariquejo, rodamos hasta Villanueva de las Cruces, donde hacemos una nueva parada para comer y beber y dar descanso a mi dolorida zona lumbar, maltrecha ya de pedalear contra el viento.
Ponemos dirección hacia El Granado y a mitad de camino las oscuras nubes empiezan a descargar sobre nosotros. Cuando llegamos al pueblo un vecino nos dice "aquí hay poca diversión, esto es un corral de cabras". Salimos por la carretera dirección Portugal, el asfalto reciente ya empieza a secarse, apenas hay coches y en el horizonte ya se divisan las primeras localidades portuguesas, Monte Vascao y Mesquita.
Sopla el viento del noroeste que ese día nos castigará sin piedad.
Por su estratégica situación, el aprovechamiento de los vientos como riqueza energética viene de antiguo en los cerros granainos y en los últimos años se han construido parques eólicos en la Sierra del Granado.
Para ver el Guadiana nos desviamos en la indicación Puerto de La Laja. El río aparece ancho y caudaloso, excelente vía de comunicación y transporte, como supieron ver a finales del XIX las compañías mineras, cuando se construyó un gran puerto donde llegaban grandes buques para cargar el mineral que llegaba en trenes desde Minas de Herrerías en un recorrido de aproximadamente 30 km. El ferrocarril minero se clausuró en 1966 y años más tarde, su tramo final desde la mina La Isabel hasta el Puerto de La Laja, de unos 17 km, fue convertido en la Vía Verde del Guadiana.
Continuamos la ruta y subimos para alcanzar las casas de la antigua mina Santa Catalina, a partir de donde vamos por la nueva carretera que desciende hasta cruzar la rivera del Chanza por el puente internacional que da acceso al Baixo Alentejo. En Pomarão tomamos unas cervezas y queso en la terraza del único bar, frente a donde queda el límite para las embarcaciones mayores que navegan por el Guadiana. Este antiguo puerto fluvial, construido para servir a la Mina de São Domingos, a la que estaba ligado por un ferrocarril de 18 km, es hoy una apacible aldea de pocos vecinos que espera la llegada de mejores tiempos, quizás gracias al turismo, esperemos que respetuoso con tan magnífico entorno.
La subida para remontar el valle se las trae, es larga y al principio tiene rampas del 18%. Cuesta activarse y para cuando alcanzamos lo más alto nos está esperando un inclemente viento que se opone a nuestra marcha. Resistimos su azote hasta avistar Moreanes y allí vamos al restaurante Alentejo a saborear una merecida comida, que recordaremos como una de las mejores del viaje.
Último esfuerzo para llegar al final de la etapa. Entramos en Mértola por el SE y buscando el alojamiento nos encontramos con bandas y coros por la inauguración de una calle, cortada para los vehículos, y la policía nos indica un camino que supone escalar una calle empinadísima que nos deja las piernas temblando. En el extremo oeste encontramos la Casa Visconde de Bouzões, (60 € la hab. doble) una casa muy particular, decorada con gusto y donde nos tratan con suma confianza.
El ciclocomputador marca 102 km, 5 h. 50 min., 17,6 de velocidad media y 912 metros de desnivel acumulado.
Después de la ducha paseamos por las empedradas ruas de Mértola, la Myrtilis romana, admirando como el blanco caserío se recuesta en el dorado atardecer de la orilla del río. Cenamos en el restaurante O Brasileiro, haciendo recuento de nubes y chubascos, vientos, subidas y bajadas, sensaciones y certezas y después nos vamos en busca de un merecido descanso.
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jueves, junio 11, 2009
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03 junio 2009
Viajando por el Suroeste
Ha llegado la hora y el sábado salimos de viaje. Con el valle del Bajo Guadiana como eje vamos a remontar el curso del río, en etapas de alrededor de 100 kms. La 1ª será desde Huelva a Mértola, entrando en Portugal por el puente construido junto a Pomarao. La segunda nos llevará hasta Moura. Allí haremos recuento de ánimos y de fuerzas y nos plantearemos hacia donde continuar el viaje, si para Elvas, más al norte, o hacia Évora, al oeste. Eso nos condicionará las siguientes etapas, pero de cualquier modo nuestra principal intención es montar en bicicleta, disfrutar del momento, conocer paisajes y paisanos y mantener una mente positiva. Las bicis y el equipaje ya están preparados.
El trío que formamos es la primera vez que viaja junto. Las ilusiones y las incógnitas son parecidas pero también diferentes. JO parece el más inquieto porque será su bautizo cicloturista. Para AA será su vuelta, tras un paréntesis de dos años, y sale con la duda de como responderá ante etapas largas, pero creo que en cuanto coja la forma nos costará seguirlo, con su estilo de gran rodador. Y para mi significará el estreno de las mejores alforjas que he tenido, unas MSX SL 55 ELEGANCE, que compré en Solobici (Córdoba) y por supuesto la gran oportunidad de rodar por rutas del suroeste peninsular y compartir la experiencia con dos buenos amigos.
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miércoles, junio 03, 2009
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02 junio 2009
Un mal día
La pista hacia Casas Novas es ancha y con buen piso y me adelanto para fotografiar este "monte" semiabandonado. Vamos subiendo paulatinamente y cuando llegamos a la última subida de este tramo, la más larga, persevero en el pedaleo y no me rindo a la tentación de bajarme de la bici. Pedro me anima cuando me pide sonreír para una foto. Dejamos atrás Malhada do Judeu y continuamos en busca de la Riberia de Fronteira, a la que se llega después de disfrutar de buen tramo de bajada. Al otro lado del cauce seco nos espera otra larga subida, primero para llegar a Fronteira, donde hacemos un alto para comer, y continuar después hacia el Cerro do Gavião. El calor aprieta y subo sólo, a cola del grupo, tratando de mantener un ritmo que no me asfixie, pero en un despiste la bici se me va al borde del camino y, como no acierto a enderezarla, para evitar la salida de pista pongo pie a tierra y subo andando un buen trecho, después un corto descanso que me sirve para admirar el valle. Luego insisto en el pedaleo y supero varios repechos hasta llegar a Cerro do Gavião, punto más al N de la ruta de hoy.
La subida a Água de Tábuas desde la Rib.ª de Fronteira sigue siendo una de mis asignaturas pendientes en la Serra do Caldeirão. Esta vez, visto mi estado de ánimo, tampoco iba a ser el día de superarla. Menos mal que por el tramo de carretera hacia Sta. Catarina tenemos una larga bajada para refrigerarnos y disfrutar del panorama. Quizás esto me motivó para que luego quisiera explorar el camino hacia Alqueivinho, con otra subida, desde donde bajamos hacia Sta. Catarina, con un despiste que supone un par de cuestas de más, para acabar volviendo al camino que nos llevaría hasta entrar en el pueblo por una calle que da a la iglesia.
Ni siquiera en la cerveza encontré especial satisfacción porque esta vez no era SuperBock y los habituales chistes y comentarios me parecieron burdos y gastados. En fin, un mañana cargada de negatividad que no debe repetirse, porque la mente predomina sobre el físico y este queda a su merced, inutil y desganado.
Km 41,3 - Tiempo 3:20 - Media 12,3 (probablemente una de las más bajas de las salidas algarvias)
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martes, junio 02, 2009
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