15 septiembre 2014

¿Volta Falsa?

Paso de fauna en la carretera de El Granado a Pomarão

Bajando a Pomarão, luego viene la subida fuerte del día con un 10% de porcentaje medio

Camino con buen piso de tierra desde Santana de Cambas a Sapos

Igreja de Mina de S. Domingos

A la izquierda carretera asfaltada, a la derecha Volta Falsa, pista sin asfaltar antigua ruta de contrabandistas

Pozo antes de Corte Azinha

A partir de este pozo, de agua muy fresca, el camino tenía mucha piedra en más de 4 km




Hubo algunos tramos de piedra muy suelta, por la que rodar con cubiertas finas no fue fácil

Por lo que tuvimos que arreglar dos pinchazos por pellizcos en las cámaras




¡Y nos calló un chaparrón a la salida de Puebla de Guzmán!

El fútbol es un deporte con larga historia en toda la zona minera de Huelva
Otra voltinha por territorios del Andévalo Occidental y del Baixo Alentejo, otra vuelta por territorios mineros de la franja pirítica ibérica, partiendo de nuevo de El Granado, en esta ocasión salimos hacia el W en dirección a Pomarão por la HU-6400. Una vez atravesado el puente internacional sobre la Rivera del Chanza tendremos que superar una de las pendientes más fuertes del día, cuyos porcentajes de subida superaban el 10 %, marcando 12, 14 y hasta 15 %; tras este primer calentón seguimos rodando por el concelho de Mértola y  en el cruce de Santana de Cambas nos desviamos hacia dicha población, desde la cual seguimos por un camino de tierra batida, con piso en buen estado, hacia Sapos, a partir de donde vuelve el asfalto y entramos en la carretera que nos acercará a Mina de São Domingos, desde donde subimos a la freguesia de Corte do Pinto. Allí preguntamos por la ruta que queríamos hacer y, un amable paisano, que había vivido la mitad de su vida en Puebla de Guzmán, nos explico en perfecto castellano lo que encontraríamos si la seguíamos, una primera parte buena de seis o siete kilómetros por una ancha y bien asfaltada carretera, por el territorio del concelho de Mértola pero que que acaba en el límite con el concelho de Serpa, donde encontraremos una carretera en pésimas condiciones que es más un camino roto. Al poco encontramos un pozo donde refrescarnos y llenar los botes, justo antes de llegar a un caserío, Corte Azinha, a partir del cual tendremos que sortear casi cinco km de un piso irregular, con muchas piedras sueltas, que evidentemente no era lo más conveniente ni para las bicis ni para las cubiertas que llevábamos. Fuimos salvando este largo tramo con mucho cuidado pero aún así no pudimos evitar tener que desmontar un par de ruedas desinfladas a causas de los pinchazos por pellizcos de la llanta sobre la cámara de aire. 
En estos dos tramos tan distintos se ve el problema que supone a veces la división administrativa y la falta de coordinación para que las obras tengan un sentido lógico y las inversiones públicas sean de utilidad, lo que implica que sobre el terreno no se entienda como se puede transitar por una estupenda carretera, que parece no ir a ningún sitio porque su continuación es un "camino de cabras", por los que un vehículo ligero tiene muy difícil circular, dado los distintos criterios aplicados por las Cámaras Municipales de Mértola y Serpa para vertebrar sus territorios.
Esta parte de la ruta invita a hacerla con una gravel, una ciclocross o en BTT.
Cuando llegamos a la zona de São Marcos, antigo posto da Guarda Fiscal, ya en la sierra de Serpa, encontramos la carretera que lleva hacia la Rivera del Chanza, que cruzamos por el nuevo puente y pasamos a España para subir a Paymogo, donde paramos para reponer agua. Creía que la distancia hasta Puebla de Guzmán iba a ser más llevadera pero acabó haciéndose larga por los kilómetros acumulados. En el cielo se veían nubes de tormenta, que habían descargado cuando llegamos a este último pueblo y que volvieron a hacerlo justo después de empezar el tramo hacia Minas de Las Herrerías. Desde este lugar parte una carretera con indicaciones hacia El Granado Presa del Andévalo y por ella transitamos en el continuo sube y baja que tiene la orografía andevaleña, para acabar llegando, pasadas las tres de la tarde al lugar donde habíamos aparcado el coche, junto al lavadero municipal de El Granado.
Fueron más de 6 horas de tiempo total, de las que 5:13 estuvimos en movimiento, para recorrer casi 94 km, a una velocidad media superior a 18 km/h., con un desnivel positivo acumulado de casi 1.200 m.

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