13 julio 2022

Farol de Cabo Sardão

Fuimos hasta Cabo Sardão en coche y dimos un paseo por los alrededores del faro, que han sido ordenados, con senderos marcados, miradores y un banco sobre el acantilado muy adecuado para fotografías.

donde las cigüeñas anidan en los acantilados




El Farol de Cabo Sardão es un faro portugués que se localiza en Ponta do Cavaleiro de Cabo Sardão, freguesia de São Teotónio, villa de Odemira, distrito de Beja. 
Se trata de una torre cuadrangular coronada por una linterna cilíndrica de cúpula roja, tan característica de los faros portugueses, con una altura de 17 m. Entró en funcionamiento el 15 de abril de 1915 y está situado en un lugar equidistante entre el cabo de Sines, al N, y el cabo de São Vicente al S.

campo de futebol, anexo al farol




    De camino a Zambujeria do Mar, done íbamos a comer, paramos en Porto          das Barcas.


12 julio 2022

FERIAS EM MONTE JOÃO ROUPEIRO

 Para las "vacaciones de verano 2022" elegimos pasar unos días en Monte João Roupeiro, un alojamiento rural situado no concelho de Aljezur, entre Maria Vinagre e Odeceixe, dentro del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, a donde ya habíamos viajado en distintos años desde 2008.

La piscina de Monte João Roupeiro desde el cuarto donde nos alojamos

Por eso la casa es ya para nosotros algo "familiar" y en esta ocasión tuvimos la oportunidad de charlar más extensamente con la familia que la regenta, los padres Lourdes y Gregorio, que han sabido levantar y desarrollar durante años un proyecto de turismo de naturaleza de calidad y también con los descendientes: Filipa (muy atenta y simpática) y que será quién continúe la labor de los padres en la propiedad, junto a su hermano  João,  cuando los mayores se retiren.


 


El  día que llegamos dimos una vuelta por Aljezur antes de almorzar en  "Varzea"

Tallin

sobremesa: batata doce e chocolate

Por la tarde hicimos la primera visita a la Praia de Odeceixe, en la que había algunos cambios desde nuestra anterior visita, como otro establecimiento de restauración más arriba del Kiosco Agapito y un mirador sobre la playa.

el nuevo establecimiento tiene dos terrazas

el mirador


Al día siguiente, martes, iba a realizar mi primera ruta cicloturista, que para eso había traído la Croix de Fer. Comuniqué en el alojamiento que iba a salir temprano y me dejaron cosas para desayunar. Mi intención era intentar subir hasta el Alto de Fóia, pero por el lado norte de la Serra de Monchique. Para ello seguiría una primera parte de recorrido, el que remonta la Ribeira de Seixe, que tiene un tramo de tierra antes de entrar en el concelho de Monchique. Por allí me cruzo con el primer ciclista con gravel que veo por estos lares. Sabía que tenía que pasar por Selão y hasta allí no tuve problemas para seguir lo planeado.


el bosque de  galería de la Ribeira de Seixe

cerca de Selão

A partir de aquí disfrutaba rodando por una carretera que parecía un largo e interminable cielo estrellado por las innumerables piedrecitas de cuarzo que brillaban bajo el sol, también del verdor de los árboles y las plantas que me rodeaban.
Por allí siento que me reconcilio con la CdF y con el manillar curvado y quiero dejar atrás el accidente de septiembre en la Sierra de Grazalema.

carretera solitaria


Llegado a este cruce dejé la carretera que iba hacia Monchique y seguí estas indicaciones, ya llevaba más de dos horas y media de pedaleo y pensé que la vuelta no debía alargarla mucho. Al poco encuentro una sombra y me siento a comer el plátano que llevaba del desayuno.



esto sería lo más cerca que vi el alto de Fóia

entrando en la freguesia de Marmelete

El recorrido de vuelta se cruza con el tramo de la Via Algarviana de Monchique a Marmelete y también veo la indicaciones que parecen dirigirse a Fóia por caminos de tierra.




 

Paso por la aldea sin detenerme y ruedo hacia Aljezur. Por la carretera adelantaré a una pareja de cicloturistas, antes de iniciar el veloz descenso. Después tomo la carretera de Carrascalinho para llegar con tiempo de ducharme y de ir a comer con Ana.

los entrantes, quizá fue lo mejor de aquella comida

La ruta en STRAVA


30 junio 2022

RICHARD JOSEPH BARKER (1945-2022)

Esta es la entrada que no quería escribir, la que da cuenta de la pérdida de mi querido cuñado Ricardo (Richard Joseph Barker). Fallecido el 24 de junio de 2022 en un hospital sevillano después de infructuosa lucha por sobrevivir a una fatal neumonía bipolar que acabó  minando sus pulmones y robándole hasta el último aliento.

Estos días y semanas han sido de incredulidad, de dolor, de tristeza, de llanto, viendo de que manera tan inesperada perdíamos a un familiar. También han sido fechas para recordarlo y celebrar el haberlo conocido y compartir con él muchos momentos inolvidables. Aquí voy a reflejar algunos instantes que pasamos juntos montando en bicicleta.

Stevens Point, WI 1990, yo con la Trek 950, él con su Specialized

En junio de 1990 viajamos a Estados Unidos para visitar a mi hermana y a Ricardo que por entonces vivían en Stevens Point (Wisconsin) en cuya Universidad él era profesor en el Departamento de Idiomas. Allí me esperaban con un regalo: una Trek 920 usada, mi primera bicicleta de montaña, que sirvió como entrega para comprar una Trek 950 singletrack en una tienda de la ciudad y que me traje para España.
Allí participamos en un par de carreras, a las que él era muy aficionado, una en Wisconsin y otra en Minnesota.


Aquí estamos en la playa de Mazagón
. Es 1992 cuando viajó a España y se trajo una bici de titanio que acabó por dejarme antes de volver a USA. 


En La Palma del Condado, al finalizar una larga ruta por la antigua vía del ferrocarril minero de Río Tinto

En 2016 con su Gary Fisher Sugar 1, cerca de Castilleja

En 2016, cuando tenía cerca su jubilación como profesor, vino a Castilleja, junto a mi hermana, para pasar varios meses en los que tuvimos oportunidad de salir varias veces en bicicleta, él trajo una Gary Fisher Surgar 1. Para entonces su forma física había decaído bastante, síntoma de lo que poco después se descubriría como un serio problema cardiaco.

Ricardo, Lutgardo, Juan Manuel

Con su Gary en la fuente del Chorrito, Paterna

otra en la fuente del Chorrito

En la Gasolinera Bar, después de una ruta

En aquel tiempo sufrió algunas caídas de la bicicleta que lesionaron sus hombros y posteriormente en los Estados Unidos de América, tuvo que pasar por una cirugía de corazón para implantar varios stems .

                        Ascenso a Villalba en una mañana de niebla, con su Waterford 

con su nueva 29er MMR Zen

Por el Campo de Tejada

En 2019 deja definitivamente los Estado Unidos y junto a mi hermana se traslada definitivamente a Castilleja donde estaría su último hogar; en un contenedor llegaron algunas pertenencias, entre ellas su bicicleta de carretera Waterford de construcción artesanal. Por aquel entonces compran un coche y una casa. Y cuando ve que su Gary Fisher ya no tiene el rendimiento que necesita, se decide por una nueva bicicleta de 29 pulgadas y lo hace en Bicicletas Camacho Salazar, en Bollullos del Condado, donde adquiere una MMR Zen 29er. La última que compró.

Le gustaba dar manzanas o zanahorias a esta burra

FOTOS DE  RUTAS POR EL CORREDOR VERDE DEL GUADIAMAR


Pasando frente al toro, de regreso a Castilleja

En la MMR con el Cerro de la Matanza de fondo, lugar que era especial para él


Aquí casi enfrente de la última casa que habitó

Ricardo fue un hombre amable, generoso y valiente. Un luchador por la libertad y la recuperación de la memoria histórica, que poseía un marcado sentido del humor, dotado de talentos intelectuales y artísticos, como su buen ojo y técnica como fotógrafo (nos ha dejado un amplio archivo de fotos en blanco y negro que él mismo revelaba y multitud de diapositivas a color), al que le encantaba la historia, en particular la local y tenía predilección por algunos lugares cercanos a Castilleja, como el yacimiento arqueológico de época tartésica de Tejada la Vieja que gustaba enseñar a visitantes y amigos. 
En los últimos años se había volcado en su papel como miembro del Taller de Teatro Municipal de Castilleja, interviniendo en distintos montajes, especialmente en el titulado "El Carro de la Farsa" basado en entremeses de Cervantes y para el que escribió un texto introductorio sobre la desdichada vida del escritor, que él mismo recitó antes del inicio de la representación. 





Fueron aquellas dos representaciones sus últimos momentos en un pueblo al que dedicó buena parte de su vida y que supo apreciarlo y que lo tendrá mucho tiempo en su memoria.