A las 7:30 estábamos puntuales en el comedor de Casas d'Aldeia para el completo pequeno almoço. Me gustaron especialmente las papas de aveia y la torta de laranja. Javier ya estaba totalmente recuperado de sus males gastrointestinales y desayuna convenientemente.
Esta última etapa del viaje iba a transcurrir por las carreteras secundarias de un territorio que conozco bien, porque desde comienzos del siglo, habitualmente en compañía de José Augusto, realizábamos por él rutas en BTT. También recordaba que otras veces fuimos a Vaqueiros para rutas senderistas.
Dejamos la aldea por la carretera M506 que lleva al cementerio. En el siguiente cruce se gira la izquierda para la M-505, hacia Montinho da Revelada y Malfrades. Por allí el campo está sembrado de paneles de una gran planta de energía solar -SET Solara 4- en funcionamiento desde 2021.
Paramos en Soudes y allí entablé conversación con dos hombres que paseaban por la entrada de la aldea. Ahora para mi, estos viajes suponen una gran oportunidad de hablar en portugués, tras los estudios en la Escuela de Idiomas de Huelva.
Al principio dijeron que eran de Cascais, cuando les comenté que conocía mejor Portugal que España por haberla recorrido en su mayor parte, uno me dijo que Portugal es siete veces más pequeño que España (el territorio español es cinco veces más grande que el portugués) yo le dije que su país tiene una extensión comparable con la de Andalucía. Después hablamos de Sintra y de su sierra, del Cabo da Roca, de la playa de Guincho, etc. entonces concretaron que eran de Malveira da Serra, zona central del Parque Natural de Sintra-Cascais. Para mi fue una buena práctica idiomática.
Siguiendo la carretera M-505 tendríamos dos subidas fuertes, la primera hasta Monte Novo, con pendientes del 12% y la siguiente hasta Furnazinhas, ambas solventadas con agilidad. Habíamos previsto una parada de avituallamiento en el bar-restaurante Bela Vista de Odeleite.
 |
Barragem de Odeleite
 Parada en Bela Vista (Odeleite)
Tras el avituallamiento líquido nos incorporamos a la IC27 para cruzar por el muro del embalse y dirigirnos hacia Azinhal, otra de las aldeas que están en nuestros recuerdos ciclistas; rodamos camino de la costa en un trayecto eminentemente descendente.
Abajo, mismo lugar con 18 años de diferencia |
 |
| enero de 2008, 2 MTB de 26" |
 |
| junio de 2026, 1 bici de gravel y 1 e-bike -modo cicloturista- |
 |
| azulejo que me recordó a mi sobrina |
 |
| Salinas de Marismas de Castro Marim |
 |
| Guadiana |
En esa ocasión el tema del ferry no estuvo mal, compramos los tiques, fuimos a saludar a nuestro amigo Zé Guerreiro en el quiosque Guadiana y hasta tuvimos tiempo de tomar un último café portugués.
 |
| Tabanco La Peñita (Ayamonte) |
Cuando llegamos a Ayamonte nos dirigimos a La Peñita, era la hora apropiada para tomarnos unas tapas (mojama, papas aliñas y atún) y después como tratábamos de llegar lo más pronto posible a casa, elegimos rodar por la N-431, dejando de lado los casi impracticables tramos que quedan de la extinta Vía Verde Litoral.
Esta última etapa fue particularmente la más incómoda, porque había olvidado la cremas protectoras en casa y después de tres días de pedaleo tenía rozaduras en los glúteos. No en vano pasé más de 25 horas y media con el culote puesto.
 |
| las cremas olvidadas |