27 septiembre 2020

Surtido veraniego

Este verano probablemente habra sido el más extraño, complicado y dificil en la vida de muchos. Para mi lo ha sido, ya que a las complicaciones y problemas que ha traido la pandemia del coronavirus se han sumado las funestas consecuencias del ictus isquémico occipital y talámico sufrido por A. Lesiones cerebrales que le han provocado dificultades en la vida diaria y disfunciones en lenguaje y memoria. Su rehabilitación comienza en junio y se extiende durante todos los días laborables de la semana hasta el día de hoy. Logicamente casi todo nuestro tiempo está dedicado a esa tarea, la de buscar la mayor recuperación posible y nos aplicamos en ello. 

Queda algo de tiempo para el ocio y la distracción del cuidador, aunque muy acotado, y para mi eso significa, fundamentalmente, montar en bicicleta. Me moví, sobre todo, por el territorio comprendido entre los ríos Odiel y Piedras (Aljaraque, Punta Umbría, Cartaya), marismas y también por los pinares, me acerqué a la costa, combinando caminos y carreteras. Aunque en jornadas especiales pude hacer rutas largas a pueblos como Villanueva de los Castillenos, acompañado de José Andrés, o hasta San Bartolomé de la Torre y Beas con Antonio.

Wild Welba, carretera del espigón
Wild Welba, en caseta antes del Puente del Burro


Canal del Burro

En el Dique Juan Carlos I

Observatorio en Marismas del Odiel


¡Se lo come tó! desayunando en Bar Andalucía, Vva. Castillejos





Campo Común de Arriba (Cartaya)

Melones y tomates en S. Bartolomé

San Bartolomé de la Torre

Embarcadero Río Odiel, frente a Huelva


Preparación de la tierra para nuevos cultivos de regadio

Canal del Piedras



Ruedi de Beas, paraje del puente de Moguer

Torre de Beas, la más alta de la provincia






Kitesurf en El Portil




Salinas del Odiel




Estero del Carbón




Torre de la iglesia de Aljaraque                         

Sea esta entrada (la 501) la bienvenida a dos nuevos seguidores




04 agosto 2020

EL OLVIDO QUE SEREMOS

Este es un libro que me ha impactado, por extraordinario y maravilloso, y "que nos sumerge en una realidad colombiana única", en palabras de mi amigo Rubiel Mendoza, colombiano como el autor. O como lo define Rosa Montero este hermoso, auténtico y conmovedor libro.



Esta obra de Hector Abad Faciolince es uno de los homenajes más bellos a un padre que haya leído. Tras muchos años de silencio, casi veinte, finalmente el autor pudo escribir sobre su padre, para rescatar su vida del olvido, como una venganza por su muerte (1987) y que fue publicada en 2006.

Curiosamente, cuando acabé la primera lectura del libro, a finales de en agosto de 2018, se cumplían 31 años del asesinato de Hector Abad Gómez en la epidemia de violencia que sufrió Colombia en los años 80.

Podéis ver la larga entrevista con el autor en Canal Sur, en la que el escritor colombiano está a años luz de los entrevistadores (J. Vigorra me pone nervioso), en la que habla del libro, de su vida, de sus hijos "uno quiere más a los hijos que los hijos lo quieren a él" dice, de su calidad de nadador, de sus gustos artísticos (literarios, musicales, pictóricos, ...)

A mitad de 2020 comencé su relectura. De ella he extraído algunos párrafos significativos:

"Tal vez por eso un teclado-mucho más que un lápiz o un bolígrafo-es para mí la representación demás fidedigna de la escritura. Esa manera de ir hundiendo sonidos, como en un piano, para convertir las ideas en letras y palabras, me pareció desde el principio -y me sigue pareciendo- una de las magias más extraordinarias del mundo."

Mi abuelo a veces comentaba sobre mí: "A este niño le hace falta mano dura". Pero mi papá le respondía: "Si le hace falta, para eso está la vida, que acaba dándonos duro a todos; para sufrir, la vida es más que suficiente, y yo no le voy a ayudar."

Sólo mi papá, presentado por el periódico como el "conocido dirigente de izquierda, apoyó la valentía del doctor Mesa Jaramillo, y dijo que, así no estuviera en todo de acuerdo con él, como vivíamos en un régimen liberal estaría dispuesto a defender hasta con la propia vida el derecho de expresión de cada uno.

Mi abuela nunca fue feliz con él, (se refiere a su segundo marido) pues no se le parecía a su adorado hermano ni en la cama ni en la mesa, los dos sitios más importantes de una casa, y mi mamá (que desde entonces soporta mal a los abogados y me transmitió este mismo prejuicio) acabó matándolo sin querer queriendo, al ponerle por accidente una inyección contraindicada para los débiles de corazón.

...,tuvo la suerte de que lo nombraran en un cargo de asesoría médica de la Organización Mundial de la Salud, en Washington, Estados Unidos. Ese exilio afortunado lo salvó de la furia reaccionaria que mató a cinco de sus mejores amigos del bachillerato y a cuatrocientos mil colombianos más. Desde ese tiempo mi papá se declaraba "un sobreviviente de la violencia", por haber tenido la fortuna de estar en otro país durante los años más crudos de la persecución política y las matanzas entre liberales y conservadores.

No es que a uno le enseñen a vengarse (pues nacemos con sentimientos vengativos), sino que le enseñan a no vengarse. No es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo. Nunca me he sentido bueno, pero sí me he dado cuenta de que muchas veces, gracias a la benéfica influencia de mi papá, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia. Y lo que es más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, sin tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto de una manera decente y más o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado atentados y penas y todavía sigo siendo pacífico creo que fue simplemente porque mi papá me quiso tal como era, un atado amorfo de sentimientos buenos y malos, y me mostró el camino para sacar de esa mala índole humana que quizás todos compartimos, la mejor parte. Y aunque muchas veces no lo consiga, es por el recuerdo de él que casi siempre intento ser menos malo de lo que mis naturales inclinaciones me indican.

Sin decirme una sola palabra, sin obligarme a leer y sin echarme el sermón de lo sana para el espíritu que podía ser la música clásica, yo entendí, sólo mirándolo, viendo en él los efectos benéficos de la música y de la lectura, que en la vida todos podemos recibir un gran regalo, no muy caro y más o menos al alcance de la mano: los libros y los discos.

Y aunque mi hermana no se ahogó, a mí me quedó para siempre la honda sensación, la horrible desconfianza de que tal vez, si la vida me pone en una circunstancia donde yo deba mostrar lo que soy, seré un cobarde.

La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecha e intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos.

La muerte de Marta
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Es un capítulo central en el libro que comienza así: Y después de ese paréntesis de felicidad casi perfecta, que duró algunos años, el cielo, envidioso, se acordó de nuestra familia, y ese Dios furibundo en el que creían mis ancestros descargó el rayo de su ira sobre nosotros... mientras la felicidad nos parece algo natural y merecido, las tragedias nos parecen algo enviado desde afuera, como venganza o un castigo decretado por potencias malignas...
Y ahora tengo que contar la muerte de Marta, porque eso partió en dos la historia de mi casa.

27
Marta Cecilia para mi mamá, Taché para mi papá. Marta para nosotros los hermanos, era la estrella de la familia. Desde chiquita se había visto que que no había entre nosotros ninguna más alegre ni más inteligente ni más vital.... 
Marta la estrella, la cantante, la mejor estudiante, la actriz.
Hasta que Dios, repito, o el absurdo azar, le dió por envidiar tanta felicidad, y descargó un rayo de ira despiadada sobre esa familia feliz.

-Les tengo que decir algo muy duro y muy importante.
-El tono era doloroso y mi papá hizo una pausa para tragar saliva- Tienen que ser muy fuertes y tomarlo con calma. ... Marta está muy enferma, es una enfermedad, se llama melanoma, es un tipo de cáncer, de cáncer en la piel.
.... .....
Entonces empezaron cuatro meses de un dolor lacerante, de agosto a diciembre, del que ninguno de nosotros salió igual.
Un cáncer, a los dieciséis años, y en una muchacha así, como era Marta, producía en cualquiera un dolor y un rechazo insoportables. Hay un momento en que la vida de los seres humanos se vuelve más valiosa, y ese momento, creo yo, coincide con esa plenitud que trae el final de la adolescencia.

... porque la vida, después de casos como este, no es otra cosa que una absurda tragedia sin sentido para la que no vale ningún consuelo.

"No es la muerte la que se lleva a lo que amamos. Al contrario, los guarda y los fija en su juventud adorable. No es la muerte la que disuelve el amor, es la vida la que disuelve el amor."

Más adelante el autor se centra en la figura de su padre, sobre todo en su labor como profesor universitario y como observador del clima violento del país:
Su noción novedosa de la violencia como un nuevo tipo de peste que venía de muy atrás.... en un Congreso de Salud Pública en 1962 había leído una ponencia que se llamó "Epidemiología de la violencia".
...en Colombia crecía de nuevo la epidemia cíclica de la violencia que había azotado el país desde tiempos inmemoriales.
Lo más nocivo para la salud de los humanos aquí,..., tenía la cara típica de la violencia política.
... mi papá contemplaba con terror el avance progresivo de la nueva epidemia que en el año de su muerte registró cifras por homicidios más altas que la de un país en guerra,...la peor de las enfermedades padecidas por el hombre: la violencia.

... escribe y subraya que las libertades de pensamiento y de expresión son "un derecho duramente conquistado a través de la historia por millares de seres humanos, derecho que debemos conservar. Y añadía:
"La alternativa va siendo cada vez más clara: o nos comportamos como animales inteligentes y racionales respetando la naturaleza y acelerando en lo posible nues  incipiente proceso de humanización, o la calidad de la vida humana se deteriora.... "
Luchaba...con la única arma que le quedaba: la libertad de pensamiento y de expresión: la palabra, las manifestaciones pacíficas de protesta, la denuncia pública de los violadores de los derechos de todo tipo.

Revisando sus artículos de esos años... hay uno particularmente duro y valiente contra la tortura publicado poco después de que un amigo y discípulo fuera detenido y torturado por el Ejército en Medellín:
"Yo acuso... ... acusación dirigida a las autoridades principales de Colombia.
"Yo acuso los interrogadores del Batallón Bombona Medellín de ser despiadados torturadores, de psicópatas, de criminales...

... cada uno de nosotros puede hacer algo por mejorar el mundo en el que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. Debemos trabajar para el presente y para el futuro, y esto nos traerá mayor gozo que el simple disfrute de los bienes materiales. Saber que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor, debe ser la máxima de las aspiraciones humanas.

... absurdas son la muerte de un niño o de una persona joven, o la muerte causada por la violencia asesina de otro ser humano... Nunca acepté resignado la muerte de mi hermana, ni nunca podré aceptar con tranquilidad el asesinato de mi padre.

Este libro es el intento de dejar un testimonio de ese dolor, un testimonio al mismo tiempo inútil y necesario.
... esto que siento que tengo que escribir, y que en casi veinte años de intentos no había sido capaza de escribir, hasta ahora.

En una entrevista que le había hecho ( a su padre) esa misma semana, le preguntaron sobre la muerte, o mejor dicho, sobre la posibilidad de que lo mataran, y contestó lo siguiente: "Yo estoy satisfecho con mi vida y no temo a la muerte, pero todavía tengo muchos motivos de alegría: cuando estoy con mis nietos, cuando cultivo mis rosas o converso con mi esposa. Si, aunque no le temo a la muerte, tampoco quiero que me maten, ojalá no me maten: quiero morir rodeado de mis hijos y mis nietos, tranquilamente (...) una muerte violenta debe ser aterradora, no me gustaría nada."

La tarde en que mataron a Héctor Abad Gómez

Sé que le cojo la mano y que le doy un beso en la mejilla y que esa mejilla todavía está caliente. Sé que grito y que insulto, y que mi mamá se tira a sus pies y lo abraza. No sé cuanto tiempo después veo llegar a mi hermana Clara con Alfonso, su esposo.
Entre mi hermana, mi cuñado, mi mamás y yo rodeamos el cadáver. Mi mamá le quita la argolla de matrimonio y yo saco los papeles de los bolsillos. Más tarde veré lo que son: uno es la lista de los amenazados de muerte, una fotocopia, y el otro el epitafio de Borges copiado de su puño y letra, salpicado de sangre: "Ya somos el olvido que seremos."

En ese momento no puedo llorar. Siento una tristeza seca, sin lágrimas. Una tristeza completa, pero anonadada, incrédula.
... Estoy a punto de derrumbarme, pero no me voya a derrumbar. ¡Hijueputas!, grito, es lo único que grito, ¡hijueputas! Y todavía, por dentro, todos los días, les grito lo mismo, lo que son, lo que fueron, lo que siguen siendo si están vivos ¡Hijueputas!

Para mi, en definitiva, es un libro que recomiendo leer, sobre todo a hijos y padres, porque está construido sobre el amor.
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La figura de Héctor Abad, asesinado por defender los derechos humanos, inspiró un libro, ‘El olvido que seremos’, y también un documental, ‘Carta a una sombra’. Su hijo y su nieta han reconstruido la memoria familiar, que es la de un país.


Artículo en EL PAÍS con motivo de la reedición del libro en 2017.


27 junio 2020

A buscar un halo de firmeza y de calma

Voy a tumbarme sobre la maleza
a mirar cómo las horas pasan, 
a buscar un halo de firmeza y de calma.
 Costa de Oaxaca (Leiva)


Tengo un sábado para poder hacer una ruta más larga de las que habitualmente ahora realizo y preparo la CDF con la idea de hacer un almuerzo campestre. Elijo ir hacia el Campo Común de Arriba de Cartaya, un recorrido que alterna asfalto y tierra, con la cercanía del canal del Piedras que transmite un poco de frescor y en buena parte sombreado.


Esta vez los perros de la finca que hay antes de alcanzar este punto del canal, estaban trás la malla y no salieron a perseguirme.

Torre de vigilancia forestal en el vértice de Miramundo


Área Recreativa de Las Palomas, esta fue la mesa elegida, al fondo ya se ve el coche que llegó poco después que yo.

Almuerzo campestre, bocadillo, plátano, agua fresca.



El coche tenía matrícula portuguesa, un hombre se bajó y preparó su comida en una mesa que oculta el vehículo.


En estas semanas de presión, dedicadas al acompañamiento casi permanente de A, que está trabajando en la rehabilitación de su ictus cerebral, han sido muchos los momentos bajos y de decaimiento, de estrés, que han alterado mi equilibrio emocional. Las horas que he podido rodar con la bici han sido como un bálsamo para mi. Disfrutaba del frescor del viento del Norte que calmaba el calor o del cercano canal que lo amortiguaba. Gocé de cada momento, de mi sencillo almuerzo, de la calma mirando al cielo bajo las copas de los pinos y cuando regresé a casa me sentía más firme y confiado. Trataré de mantenerme así.



07 junio 2020

Cielos y flores de mayo













PASEOS EN BICICLETA de las tardes de mayo, para ejercitarme y disfrutar del campo, tan necesarios en estos tiempos de confinamiento, de alejamiento social, de situaciones especialmente difíciles en lo familiar. Para llenar los pulmones y la mente de aromas más dulces e insuflar nuevos ánimos.

30 mayo 2020

En busca de los lirios silvestres

Puedo salir unas horas por la tarde y me voy a las zonas donde crecen los hermosos lirios silvestres.
Eso me aporta sosiego y paz en estas difíciles jornadas por las que pasamos.









01 mayo 2020

CASA DEL OLIVO - Carlos Castilla del Pino



Autobiografía (1949-2003)
TIEMPO DE MEMORIA TUSQUETS EDITORES (2004)
Ocho años después de la publicación de PRETÉRITO IMPERFECTO, el primer volumen de su autobiografía, esta segunda parte se inicia en Córdoba, en 1949, donde el autor se hace cargo del Dispensario de Psiquiatría, en una ciudad que es reflejo de lo era una capital de provincia en la España gris e inmóvil de la postguerra. Castilla del Pino se enfrenta a la realización de su proyecto vital, profesional e intelectual en plena dictadura franquista, con la que pronto entra en conflicto. El relato, siempre minucioso, de sus experiencias con los pacientes, de sus viajes, de sus contactos con la oposición política al régimen, de sus relaciones con el mundo intelectual y con la psiquiatría oficial, sus infructuosos intentos como opositor a la cátedra de Psiquiatría, traza un vigoroso retrato de los últimos cincuenta años de la historia de nuestro país.

El ejemplar que he leído pertenece a Manuel Mendoza, gracias amigo por la recomendación y por el préstamo.


Manuel subrayó y anotó el libro cuando lo leyó y eso me agradaba cuando lo leía. Por mi parte fui anotando párrafos que me parecían de mayor interés; a continuación transcribo algunos fragmentos:

pag. 165
Si en mi adolescencia y durante mis estudios en Madrid mi oposición a la dictadura brotaba de la carencia de libertades, del hecho de que nos gobernasen los peores y más cínicos, ahora se trataba de algo más: su responsabilidad en el sufrimiento y miserabilización de todos esos seres a los que yo veía a diario, en muchos de los cuales, pese a las condiciones de vida, hallaba sensibilidad, compasión y solidaridad con los demás.
...Fueron las barriadas pobres de Córdoba las que se metieron por los ojos en el dispensario. Por eso, cuando en una reunión los directores de dispensarios, alguien propuso que sólo se atendieran enfermos que aportasen "certificado de pobreza", para evitar que se infiltrase alguno de "debiera ir la consulta privada, me negué a suscribir esas medidas. ¿Qué más certificado de pobreza que el que delataban sus rostros sin que nadie se lo expidiera?

pag. 168 (De cuando en 1956 impartió conferencia de introducción al psicoanálisis en el seminario)
Los seminaristas que serían ordenados sacerdotes en los meses siguientes sí estaban muy interesados y hasta entusiasmados. Algunos de estos curillas, luego párrocos en iglesias de Córdoba, se quedaban perplejos al conocerme. Su imagen de los no creyentes era tan primitiva y sectaria que un comportamiento de elemental educación y tolerancia les desconcertaba.

Conversación con un cura, al que fue a buscar para que administrase los últimos sacramentos y al que ayudó con la jarra y el hisopo:
"Don Carlos, perdone usted, quiero hacerle una pregunta, porque es que entiendo, la verdad, es que no lo entiendo". "¿De qué se trata?", le pregunté. "Bueno, yo sé que usted no es creyente, que es lo que se llama -perdone, porque no quiero molestarle- un ateo; y sin embargo viene a por mí para que administre los sacramentos, y además me ayuda... Eso es lo que no entiendo". Inútil explicarle. Para que entendiera de una vez le dije: "Mire usted, don Casimiro, si hubieran sido judíos, hubiera ido a por un rabino".

pag. 170
En cualquier caso, la conducta es el resultado de la conjunción de factores biológicos, psicológicos y sociales.

pag. 173
No la definiría como un conocimiento de la realidad, sino de la vida, del vivir, de las infinitas maneras en que el ser humano le construyen, y se construye, su propia biografía. La vida es más poderosa que la imaginación y hasta diría que, en ocasiones, puede parecer inverosímil.

pag. 287
...la relación con mis hijos empeoró, se volvió tensa y difícil. No fui capaz de dejarlos suficientemente a su aire y traté de imponerles mis fines y mis métodos, como si fueran indiscutible mente los únicos y los mejores. Se rompió la comunicación entre ellos y yo en aquello que más me importaba: sus estudios. En mis silencios debían de imaginar censura (no siempre era así, claro está, pero es cierto que no sabía cómo decirles lo que quería transmitirles) y sus inhibiciones ante mí tenían la adecuada correspondencia.

pag. 337
...a superar sus prejuicios y a aceptar la complejidad moral de los seres humanos, y la necesidad de respetarlos.

pag. 441
Tras su detención, mi hijo Carlos, como he dicho, experimentó una refracción total en lo que había sido su trayecto vital. Se desvió hacia otros objetivos, imprecisos, de los que apenas habló a Encar (su madre)y nada a mí. Fue algo así como una "des-moralización" que el condujo por esa senda del malditismo tan propia de muchos jóvenes de la burguesía de aquellos años, a una actitud nihilista y desesperada. 
...Fuera por lo que fuera, su crisis desencadenó la pérdida de lo que había sido su norte, y el rechazo visceral a la política y a su proyecto concreto de futuro. El alcohol, el tabaco de manera compulsiva y la droga lo sustituyeron.
...Impotente, pues, me invadió una especie de resignación que se tradujo en una manifiestamente egoísta alejamiento de la vida familiar y la huida hacia el ámbito donde experimentaba el único goce: las clases y los seminarios, la consulta, las conferencias, la lectura y la escritura. Yo no iba hacia mis hijos; tampoco ellos venían a mí. El grupo familiar entró en un proceso de descomposición progresivo.

En 1978 fallece el primero de sus siete hijos cuando su hija María se suicida.

pag. 444
...me sirvió para controlar la expresión de mis sentimientos y poder proseguir con mis obligaciones.
...siempre sostuve la tesis de que había de construir un comportamiento estanco para la intimidad: una cosa era lo que yo sentía, y cómo evolucionaba mi duelo; otra, las tareas a las que me debía, y que no podía, ni debía, interrumpir.
...En casa, yo no podía darle la compañía que hubiera requerido, porque nuestra distancia era muy marcada, y la comunicación, restringida a "asuntos" concretos de la intendencia doméstica. Cuando volvía a casa, en un tácito acuerdo con Encar de no tocar lo "ocurrido", el silenci entre los dos se espesaba hasta lo insoportable.
...El trabajo era lo único que me ayudaba a evadirme del dolor.

En su diario personal escribió:
...tengo que redactar el capítulo de la pena y la melancolía para la Psiquiatría, lo hago tratando de convertir la pena en objeto, como si la pena se saliese de mí y yo pudiera verla tal como es.
...Cuando dejo de escribir en estas páginas, siento como si hubiera triunfado por haber conseguido que lo pasado con María no me lo impida; es más como si la muerte de María me sirviese para garantizar la objetividad del análisis. 
Del Tagebuch, 30 de junio de 1978
1985. Accidente de tráfico mortal de su hijo Álvaro.
1986. Muerte de Carlos, el primogénito, por SIDA.
Tras su muerte, la de Gonzalo, el penúltimo de mis hijos. Casi al mismo tiempo que supimos de la enfermedad de Carlos, el propio Gonzalo, ya entregado a la heroína dest unos años antes, nos comunicó que estaba infectado.
pág. 450
... María Fernanda, la segunda de nuestros hijos,... Supimos que padecía un cáncer de colon, la misma enfermedad que su abuelo materno, que uno de sus tíos y alguno de sus primos...
...ingresó en la Clínica Puerta de Hierro y se le intervino, pero el proceso estaba ya muy avanzado...tras una aparente mejoría, falleció. Dejaba dos hijas, de doce y cuatro años.
...Alexa (la hija mayor)murió en Córdoba, también de cáncer de colon, en septiembre de 2003, a los diecisiete años.
pag. 451
Desde la muerte de María vivíamos sobrecogidos. Con una miserable periodicidad se sucedían las desgracias familiares. Aprendí a vivir la "disociación" entre sentir y expresar lo que se siente.* Aprendía a guardar dentro de mi la angustia y el sobrecogimiento que me atenazaban, y nadie se atrevió, a la vista de mi actitud, a romper la barrera del silencio que establecí en orno a ese ámbito de mi vida privada. *(los subrayados son míos)
...Uno tiene que "salir" por si mismo. Desde el primer momento reivindiqué el derecho a no sucumbir, a no dejarme aplastar pasivamente por la desgracia; el derecho, asimismo a seguir mi camino y a hacer lo que juzgo que tengo que hacer. Y aunque e la memoria acude muchas veces recuerdos de lo perdido, me defiendo de que estos me fustiguen y me paralicen en la miseria inutil. Con otras palabras: reivindico para mi mismo el derecho a buscar el resquicio por el cual salir de la desgracia y construirme un lugar donde ser feliz.

La lectura de esta segunda parte de las memorias de Castilla del Pino, escritas de manera densa, descarnada y amarga, nos ofrece el testimonio de una vida singular y de la época en que tuvo lugar. Para mi ha sido una lectura enriquecedora en muchos aspectos.

Su lucha por ser catedrático de psiquiatría atraviesa este volumen de principio a fin. Nunca alcanzó la cátedra porque el sistema de oposiciones vigente en España y la oposición de políticos, de médicos y psiquiatras afectos al régimen franquista y a la ideología nacional-católica, especialmente del maquinador López Ibor, se lo impidió en varias ocasiones. 

Relato minucioso de sus experiencias con los pacientes, de sus viajes, de sus contactos con la oposición política, especialmente con el Partido Comunista, en el que militó, y sus dirigentes(S. Carrillo, I. Gallego, D. Ibarruri), de sus relaciones con el mundo intelectual (Jesús Aguirre, Javier Pradera, Ramón Carande, Dámaso Alonso, Juan Benet, Ricardo Gullón, Gerald Brenan, Julio Caro Baroja,  Aranguren, José María Moreno Galván, José Luis Cano, Carmen Iglesias, Torrente Ballester, Laín,...)
De Luis Martín Santos, psiquiatra y escritor, fue amigo y compañero, aunque también competidor en algunas oposiciones, y sobre él escribe en la pag. 266 lo siguiente ...No dudaba de su amistad, pero temía que, llegado un determinado momento, me dejase en la estacada: me  refiero al asunto de la cátedra. Estas reservas, lo digo con sinceridad, empañaron mi amistad con él. Pero al  saberle muerto me invadió un sentimiento de indefensión y soledad. ¿Quién podría ser mi interlocutor en el orden psiquiátrico? ¿Con quién compartir mi situación?


También cuenta su participación en dos oasis de la izquierda intelectual como fueron Alianza Editorial, en su primera época (1966-1989) y de sus colaboraciones en la revista Triunfo, en su etapa como revisita política, que en dos décadas cruciales (años 60-70) encarnó las ideas y la cultura de la izquierda de España y fue símbolo de la resistencia intelectual al franquismo
Libros publicados por Alianza y Triunfo, a la que estuve suscrito, fueron claves en mi época de formación intelectual y política. 

En resumen, unas memorias escritas con sinceridad y pasión por una persona luchadora y entregada a su proyecto de vida pero que fue muy desgraciada en lo familiar.

Para saber más, crítica del libro en EL CULTURAL y una entrevista de gran interés en EL PAIS (NOV 2004)

21 abril 2020

MIGUEL TORGA: LA CREACIÓN DEL MUNDO Y DIARIO (1932-1987)



El primero de los títulos es considerado como la gran novela de Miguel Torga.
El ejemplar que he leído pertenece a la Biblioteca Pública Provincial de Huelva, edición de 1995. Traducción de Eloísa Álvarez. ALJFAGUARA. 585 págs. Debido al confinamiento por el coronavirus he gozado de una prórroga en el préstamo, que me ha venido muy bien para acabar de leerlo sin agobios. 
De Torga había leído antes los libros de cuentos Piedras labradas y Rúa y de Diario (1932-1987) muchas de sus páginas de manea aleatoria. Ahora llegaba el momento de disfrutar de  La creación del mundo, ciclo narrativo que reúne seis libros, publicados entre 1937 y 1981, aunque uno de ellos (El cuarto día) por razones de censura política, debió esperar varios años a conocer la circulación regular entre los lectores. El ciclo fue calificado por su autor como «crónica, novela, memorial y testamento», lo que señala su difícil reducción a una perspectiva simple. El título de cada uno de los libros se corresponde con los días de la creación según el Génesis, y seguramente tiene su origen en las Confesiones de san Agustín.

Respecto al análisis de la obra remito al magnífico articulo de José María Merino, cuyo enlace copio más abajo.

El autor escribe en el prólogo de la edición castellana "...tienes ante ti un volumen que narra la génesis progresiva de una conciencia de la realidad circunstancial. NInguno de nosotros siente ni reacciona de la misma manera. Cada hecho, cada fenómeno tiene resonancias específicas en cada criatura, y todos llegamos a nuestro último día con la visión de un mundo creado a nuestra medida, original y único. El mío es este. Un espacio de tenacidad, de ilusión, de lucidez y de angustia, agitado por mil tormentas y convulsiones, y poblado por seres reales que el tiempo ha ido convirtiendo en fantasmas."

De sus páginas he extraído algunos párrafos:

496. Portugal quedó reducido a un campo de concentración en el que únicamente algunos obstinados, dispuestos a todos los sacrificios, conseguían mantener viva la llama de la rebeldía.
498. -No los detengan. Únicamente cuando no haya solución...Hagánles la vida imposible...Y nos la hacían. El que no adoptaba su paso al trote del rebaño, o se podría en un calabozo o se moría de hambre.

La primera edición de EL CUARTO DÍA fue secuestra en 1939. El autor es encarcelado primero en Leiria y después en la cárcel de Aljube, en Lisboa, durante varios meses. La obra es un duro alegato contra Franco y los regímenes dictatoriales europeos del momento.

En su Diario escribió este poema

Cárcel de Leiria, 30 de noviembre de 1039

EXHORTACIÓN

Hermano en la distancia,hombre
que en esta misma cama has de sufrir:
que ni el ciel ni la tierra te domen;
¡qué no haya dolor que te impida vivir!

501. "Y no escribas más libros no vayan a llevarte preso otra vez" 
Le escribe su padre en una carta

551. Nacemos solos, sufrimos solos, morimos solos, por mucho amor y solidaridad que haya en el mundo. Y que los hay, felizmente, a pesar de todo. Lo que ocurre sencillamente es que nuestra tragedia es tan honda, que el bálsamo de que disponemos no llega al fondo de nuestras heridas.

     Cada edad tenía su estatuto natural; ser fiel a este estatuto era lo que para mí constituía la nobleza de existir...
Una arruga que testimoniase honradamente el paso laborioso del tiempo me llenaba de respecto y de ternura.

581. Con un descaro cívico, viniese o no viniese a cuento, los más opuestos sectarismos se apropiaban de mi obra, siempre que pudiesen sacar de ella algún provecho.

En las dos obras queda de manifiesto el talento poético y narrativo del autor y su obsesión por ser escritor.


Instituto Camões le dedica está entrada en su apartado de Figuras da Cultura Portuguesa