22 noviembre 2010

12 horas de un domingo


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9:49

 


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18:12

 En recuerdo de nuestra participación en la 7ª Maratona S. Brás de Alportel

15 noviembre 2010

Mojadura


Ultimamente elegimos el peor día para montar en bici el fin de semana y este último se ha llevado la palma, al menos por ahora. Fue una una salida pasada por agua y donde cogimos una buena mojadura. Salimos con un leve llovizna, pero entre el Nuevo Portil y El Rompido la lluvia fue intensa, tanto que llegamos bastante empapados al Club Náutico Río Piedras y a la chica guapa que nos atendió, cuando preguntó que queríamos lo primero que le dije fue "tres toallas". Quizás era una mañana ideal para contemplar el mar encrespado desde un alto ventanal, en vez de hacerlo a lomos de una bicicleta azotados por el viento y  la lluvia.
En la última parte del recorrido cayeron fuertes aguaceros y los últimos kilómetros por el carril bici y en la travesía de Corrales, se hacía difícil la visión porque las gafas estaban mojadas y empañadas y  asi, casi a tientas, tuvimos que atravesar grandes charcos y los anchos regueros que casi desbordaban la carretera.
Llegamos tan empapados que las habituales cervezas del final de ruta se convirtieron en infusiones calientes y aguardientes. No hubo avería o accidente, sólo ropa mojada, que pesaba más de 6 kilos, y así añadimos otra  locura al historial de tres tíos que hace tiempo que peinan canas pero que disfrutan como críos dando pedales.

Para el próximo domingo hay probabilidad de chubascos, el sábado sólo se espera que esté parcialmente nublado, y para no variar, nosotros estamos inscritos en una prueba de btt en São Bras de Alportel que se celebrará el ¡DOMINGO!

09 noviembre 2010

Una ruta transfronteriza

JA y PG saliendo de Villanueva de los Castillejos
Viejo puente sobre la Ribera de Cobija

Ermita de la Santa Cruz
Los 5 en Paymogo

Fernando

Pablo y Javier

JoseA


Pasando a Portugal por tramo sin asfaltar


Saliendo de Mina de São Domingos

Embalse de Tapada Grande

Pomarão, puente y carretera abiertos en 2009 hacia El Granado

Antiguo embarcadero de mineral en Pomarão
Carretera a El Granado, mirando al Guadiana

En una mañana de domingo nubosa y con viento salimos de Villanueva de los Castillejos y nos dirigimos hacia el N para atravesar buena parte del Andévalo Occidental. 
De Puebla de Guzmán a Paymogo, se cruza la Ribera de Cobica, la Ribera de Malagón y el Arroyo del Albahacar y por aquellas dehesas nos sobrevoló una gran bandada de buitres. Desde Paymogo seguimos en dirección W hacía el río Chanza, cruzandolo por el nuevo puente, todavía sin firme de rodadura, que será la cuarta conexión por carretera entre Huelva y Portugal, y entramos en el Concelho de Serpa a través de un tramo aún sin asfaltar. Durante bastantes kilómetros rodamos por esas serranías, dejando a uno y otro lado varios Montes (caserios que en Portugal equivalen a los cortijos en España), Monte de Canalejos, Monte de João da Palma, en cuyo cruce quizás debimos girar hacia el S para ir a Corte do Pinto, pero continuamos hacia el W y nos encontramos que el puente que salva el Barranco de São Marcos también está inacabado. Después de recuperar el asfalto rodamos por la carretera que pasa cerca de Monte de João de Matos y sube hacia el Monte do Lebre, hasta alcanzar un cruce donde segimos para Serpa-Mértola y al poco alcanzamos la N-265, que seguimos hacia el S cuando el cielo se va despejando y deja brillar al Sol. Son kilómetros de largar rectas, pero muy incómodos porque la carretera, con un piso muy rallado, se convierte en un suplicio.
Llegamos a Mina de São Domingos cerca del mediodía y hacemos un alto para un merecido avituallamiento.
La carretera pasa por el muro del Embalse de Tapada Grande y se dirige hacia Mértola. En Moreanes seguimos la carretera hacia Pomarão y el viento, que ha sido inclemente toda la mañana, es ahora favorable y además dejamos atrás el piso rugoso. Como en toda la jornada la presencia de coches es muy escasa, tan solo algunos con cazadores se cruzan con nosotros.
Cuando divisamos el valle del Río Guadiana y el Embalse del Chanza iniciamos el descenso hacia Pomarão y entramos en tierras españolas por el puente sobre el Chanza, para continuar por la carretera hacia El Granado. Cuando dejamos atrás el cruce para el Puerto de La Laja rebasamos los 100 Km. A partir de El Granado JoseA fue un coequier excelente, tirando de mi sin dejar que me descolgara. Por cierto, él estrenaba bielas FSA con platos 50-34, que hemos colocado con vistas a las etapas más montañosas que nos esperan.
Fueron 120 Km, en 5 h. 12 min. de pedaleo, con casi 6 horas de tiempo total.
La estupenda compañía hizo de esta ruta una jornada especial. Para cuando inauguren la nueva conexión Paymogo-São Marcos tal vez volvamos a internarnos por tierras transfronterizas y explorar asi la ruta hacia Corte do Pinto, al objeto de evitar los 15 Km. de la N-265 con mal piso entre Vale Mortos y Mina de S. Domingos, el único tramo a eliminar de un recorrido que en su conjunto es de gran interés paisajístico y cultural.

04 noviembre 2010

Rodando contra el viento

¡Vaya mañana de viento del Noroeste! Soplando fuerte y racheado nos castigó durante  la mayor parte de la ruta.
Salimos del restaurante Belavista de Odeleite por la IC27 dirección S y pronto la dejamos para continuar por la carretera comarcal que en dirección W recorre buena parte de las poblaciones que quedan al sur del Barragem de Odeleite. En Alta Mora pido a mis compañeros hacer un alto para aliviar un poco la espalda que empezaba a cargarse.

JA y JO en Alta Mora


Seguimos la estrada municipal N 506 en dirección S-W y después de dejar atrás las poblaciones de Cabaços, Traviscosa y Fortim. Descendemos hasta una ribera, tras la que tenemos que afrontar la primera subida importante de una jornada que será dura por las pendientes a superar y por el inclemente viento de cara o de costado que nos castigaba sin descanso. 

En esta parte JA tira en cabeza y exprime sus piernas para ascender con el 39x26. Desde atrás, JO va cogiendo ritmo y se le une en la cumbre. Mi plan es más tranquilo y coloco el 26x25. A lo largo del día comprendí el gran acierto que ha sido cambiar el plato pequeño, pasando de uno de 30 dientes a uno de 26, porque eso me permite superar las subidas complicadas sin cargar mucho las piernas o la zona lumbar.
Por estos montes de Alcoutim y Tavira se suceden sencillos caserios de pizarra, con una arquitectura y un paisaje eminentemente serrano, y donde el viento se convirtió en el principal obstáculo, en nuestra mayor preocupación, tanto que en las bajadas teníamos que tomar precauciones porque alguna racha fuerte tambaleaba a máquinas y ciclistas.
Alcanzamos la Ribera de Odeleite y la atravesamos justo antes de la aldea de Bentos y en la otra orilla nos espera la gran subida del día, larga y empinada, a la que sumar el inclemente azote del viento. Cada uno va cogiendo su ritmo y nos reagrupamos en la cima. Poco más adelante, al fondo, se ve Vaqueiros, pero antes nos desviamos en un cruce para seguir la carretera hacia Cachopo. Justo en ese momento una fuerte detonación nos asombra. Un cazador situado en medio de la calzada por la que ibamos a pasar había disparado su escopeta.
La carretera para Cachopo transcurre por una cresta que, primero, permite divisar los hermosos valles y barrancos que dan origen a la Ribera de Odeleite y, más adelante, va penetrando  entre montes y aldeas de la Serra de Tavira, pero es un paisaje que no disfrutamos mucho porque el asfaltado es pobre e irregular.
En Cachopo paramos para comer, beber y descansar. El siguiente tramo hasta Martim Longo tiene buen asfalto y en su mayor parte se hace bajando hasta cruzar la Ribera de Foupana. Luego viene la consiguiente subida, con el incansable vendaval azotándonos desde el costado izquierdo, para llegar a Martim Longo. Desde allí a Pereiro disfrutamos de unos kilómetros recién asfaltados. Una corta parada en esta última aldea para reponer fuerzas en un bar (agua y chocolate) porque ya las sentimos minadas. JA sugiere que tomemos la IC27 en vez de la vieja N122 para evitarnos más subidas y así lo hacemos. Fue un acierto.





Al entrar en la IC27 cambiamos de dirección y el aire nos impulsa de cola y alcanzamos la máxima velocidad de la ruta bajando hacia la Ribera de Foupana, donde me detengo para hacer fotos. Mas abajo se ve la que hice del tramo de la Via Algarviana remontándose hacia Furnazinhas.
Barragem de Odeleite

A nuestro modo, practicando ciclismo, un deporte en la naturaleza, donde prevalece el esfuerzo agonístico con un sentido de superación personal, nos sentimos descubridores y conquistadores de territorios escasamente conocidos y frecuentados.
La comida en el Belavista (frango y bacalao à lagareiro) fue el digno colofón de una jornada de sudores en la que acabámos sintiendonos grandes. Casi 100 Km recorridos, en 5 horas de pedaleo, con un desnivel superior a 1.800 m., y sobre todo con MUCHO VIENTO.