05 julio 2016

Ribeira de Seixe / ALJEZUR Y MONCHIQUE


Una hoja (49-A) de la Cartografía de PORTUGAL, unos días de vacaciones y la Croix de Fer en el maletero del coche, son los ingredientes necesarios para un sabroso plato cicloturista por el Sudoeste y por supuesto, ganas de pedalear y de disfrutar del paisaje.
Sobre el mapa trazo un recorrido que se acerca a los 60 km, mezclando asfalto y grava, primero bordeando la Ribeira de Seixe para, pasado Foz do Besterio, ascender luego por las estribaciones de la Serra de Monchique hasta Marmelete. Localidad que tan buenos recuerdos me trae de la ruta que desde allí hice con Antonio en julio de 2007.




Desde la entrada N de Maria Vinagre sigo hacia Carrascalinho para después desviarme en el  cruce de Zambujeira de Baixo. La carretera sigue el curso de la Ribeira de Seixe, que corre a su izquierda. La mañana aún es fresca y disfruto de un trayecto solitario y sosegado.




Aquí comienza el sterrato

Un par de kilómetros por esta pista de grava, que empeoró en una cuesta, donde opté por circular pegado a la derecha, pero la arena hizo que perdiera la dirección y casi acabo en la cuneta, muy poco antes de entrar en el Concelho de Monchique, donde afortunadamente se vuelve a rodar por asfalto.
Cruce de la carretera para S. Teotónio, donde se pasa del distrito de Faro al distrito de Beja



La arboleda de la ribera sigue a mi izquierda hasta que alcanzo Foz do Besteiro, donde la carretera tiene una bifurcación, hacia el S Monchique, para el SW Marmelete; el perro que dormita en el asfalto se levanta y cambia de sitio y yo sigo por la carretera hacia Besteiro y Marmelete, al comienzo hay una señal de circulación prohibida y un aviso de solo residentes, pero con la bici que llevo eso no debe ser mayor problema. Y en efecto, unos kilómetros después encontraré algunos tramos en obras, piso de tierra, que paso sin problemas. Tengo que superar el ascenso a Besteiro, casi 3 km. con una pendiente media de 6'2.



Por allí subo sin agobios, deteniéndome después para quitarme los manguitos, poner crema protectora en los brazos y comer algunos arándanos que había cogido en el desayuno. Lo duro vendrá después cuando me enfrento a las horquillas de Passil (1,75 km al 8%) con porcentajes superiores al 10. Frecuencia cardíaca máxima, calor y cadencia baja me llevan a desmontar, recupero y acabo la subida hasta alcanzar la carretera N267, sin embargo desestimo ir a Marmelete y tomo la dirección para Aljezur. Antes de comenzar a bajar veo las señales del GR 13 Via Algarviana, después vendrá el tramo de pronunciado descenso hacia Aljezur, los frenos de disco me dan la seguirad que no tuve en ocasiones anteriores. Llegado al pueblo paro a tomar un café. 




Para completar el círculo sólo me quedaba rodar por la  su suave pendiente de la carretera de Carrascalinho, hacia el cruce de Zambujeria do Baixo y María Vinagre y concluir esta primera ruta por tierras de Aljezur y Monchique. Fueron 53,35 km en 3:06, con un desnivel positivo de 964 m.

16 junio 2016

Los Trípodes contra el tocón maldito


Erase una vez  un tocón que existía en uno de los senderos habituales de los recorridos por los pinares del Campo Común de Abajo de Cartaya, en el que ¡maldita sea! tropezamos dos veces, con idéntico resultado: caída.
Las nefastas consecuencias del último golpe contra él las he sufrido yo, la más grave: luxación del hombro derecho.
De modo que en cuanto el físico lo ha permitido, fuimos al lugar de los hechos para eliminar el peligro que suponía ese tocón para los bikers

La historia contada en imágenes

ESCENA UNO


Golpeado por un  pedal de la CDF


acabé en el suelo

ESCENA DOS

Muy poco visible al borde del sendero

Visto de frente se apreciaba mejor su tamaño




Al descubierto tras un primer intento de destrucción con martillo y cincel

ESCENA TRES


 
JA usando su hacha en el segundo intento



JO con su taladro




Atacándolo con ganas



El tocón bastante destrozado como para enterrarlo

13 junio 2016

Cerro San Miguel o Monte Figo

Queríamos hacer alrededor de tres horas de ciclismo de carretera y para ello elegimos un recorrido alrededor de la Serra de Monte Figo, localizada en el Algarve y que se extiende por los concelhos de Olhão, Faro, Loulé e São Brás de Alportel. Sus elevaciones presentan una orientación paralela a la línea costera y el Cerro de San Miguel, con poco más de 400 metros, es su mayor elevación y también  uno de los mejores miradores del país.

Una hora de coche por autopistas para llegar a  Moncarapacho.

El topónimo de la localidad proviene de la contracción de "Monte de Caparaço", (caparaço/caparaça significa caparazón, concha) y se relaciona con el Cerro de S. Miguel o Monte Figo.
Tras el buen desayuno en Padaria da Vila nos preparamos para iniciar la subida por la cara meridional del Cerro de S. Miguel. A las ocho y diez, hora local, salíamos de Moncarapacho, para más adelante seguir la indicación Cerro S. Miguel CAPELA y S. Miguel Bike Park, hacia donde probablemente se dirigirían los chicos que subían sus bicis de descenso a en una carrinha. La subida de casi cuatro kilómetros de longitud es un ascenso continuo por asfalto con una pendiente media de 8%, con picos del 12-14%, en la que tuve que hacer un par de paradas debido a que sentía molestias en la zona lumbar, causadas seguramente por una posición más elevada de lo habitual del sillín. En algunos lugares de la subida se ve claramente el cruce del trazado del descenso por la carretera. 
En la segunda parada, en el cruce para la Capela de S. Miguel, bajé un poco la tija y a partir de entonces las molestias desaparecieron. A Antonio ya le había dado tiempo de llegar a la cumbre y volver a donde yo estaba, después me acompañó hasta arriba y completó de nuevo la subida.

Padaria da Vila


Cerro San Miguel

Vértice geodésico de S. Miguel
Vista panoramica de la costa algarvia, a la derecha Faro


Un rato en la cumbre para admirar las panorámicas y después para abajo, hasta el cruce, donde giramos hacia el N y pasamos por Barranco de S. Miguel en busca de Sao Bras de Alportel, de allí seguimos la carretera hacia Tavira, para pasar antes por Santa Catarina Fonte do Bispo. Este tramo fue el que más vehículos a motor tuvo de todo el día, aunque también nos cruzamos con bastante ciclistas, tónica general de toda la jornada. Antes de llegar a Santa Catarina nos desviamos hacia Porto Carvalhoso y cuando lo dejamos atrás iniciamos la potente subida hacia Bemparece y Aguas de Tábuas. Ese tramo tiene mayor dificultad que la subida a S. Miguel. Cuando empecé a ver dos datos conjuntamente, frecuencia cardíaca  por encima de 170 y porcentajes de subida superiores al 13-14%, me desanimé, más aún sabiendo lo que quedaba por ascender ya que recordaba la carretera de la época en la que con la btt haciamos rutas por la Serra de Alcaria do Cume y me paré cuando encontré una pequeña sombra, comí un poco y esperé a que bajara Antonio que había completado la subida hasta Bemparece. 
Después desde Santa Catarina Fonte do Bispo rodamos hacia el S, en busca de Moncarapacho.  Dimos por finalizada nuestra vuelta antes de que comenzara a apretar el calor. Recorrido total 51 km / Tiempo en movimiento 2:48 / 824 m de ascenso.
Como la zona nos ha gustado mucho y tiene variadas posibilidades, esperamos volver cuando queramos hacer rutas o entrenamientos en subida.

Caso do Povo de Moncarapacho, en el escudo se aprecia claramente el Monte Figo

17 mayo 2016

Porque ella no lo pidió

Enrique Vila-Matas (EVM) es un autor por el que me interesé hace algunos años.

Me atraía su estilo, mezcla de ficción y experimentación, con textos llenos de referentes literarios y en febrero de 2005, durante un viaje a Évora, compré un ejemplar de su obra História abreviada de la literatura portátil, editada en portugués por ASSÍRIO & ALVIM. Al final de ese año, en diciembre, adquirí en Sevilla ese libro en español.

También tengo un ejemplar de Bartebly y compañía, fechado el 17-09-2008 en Cádiz.

Además de estos títulos he seguido sus artículos de la serie CAFÉ PEREC en las páginas de EL PAÍS.
Cuando recientemente mi amiga CGS me regaló Porque ella no lo pidió me agradó sobremanera. Tenía en mis manos una obra de EVM, bellamente editada por Lumen con las ilustraciones de Sonia Pulido.


Si existe un autor en la narrativa española que encarne la autoficción, es sin duda Enrique Vila Matas. Su trayectoria literaria se ha caracterizado por la fusión de la autobiografía, el ensayo y la ficción, eliminando las líneas que delimitan a su persona de sus narradores.

 Acerca del libro en palabras del autor

Como es un libro con letra clara y espaciada y no muchas páginas, inmediatamente empecé a leerlo y enseguida me engancharon los referentes que aparecían en el Viaje de Rita Malú, prime capítulo de los tres que componen el libro. Sophie Calle, Paul Auster, Azores, isla de Pico y el Café Sport o Peter Café Sport de Horta en la isla de Faial, que conocí recientemente por ser el organizador de la prueba PETER CAFE SPORTMOUNTAIN BIKE RACE 2016 donde participaron mis amigos gaditanos Maria del Mar Lara y Jaime Andrés Castro. Es una prueba de BTT compuesta por tres etapas, a disputar en tres días, con un recorrido total de 300 km, con la particularidad de que cada etapa se celebró el pasado mes de Abril en islas diferentes: Pico el día, 23,
   São Jorge el dia 24 de abril y Faial el dia 25 de abril.

Me gustaban las coincidencias o casualidades, que iban apareciendo en el texto junto a temas como la la metaliteratura, a la que tan dado es el autor, la confrontación ficción vs realidad, o la vida de y literatura, realidad y ficción, inteligencia y humor, todo ello hizo de su lectura un verdadero placer. Y en especial ha servido para renovar mi deseo de volver a Açores y conocer las islas del Grupo Central del archipiélago. 

Gracias Carmen



El 17 de abril de 2015 EVM publica este texto sobre el libro en el diario Ahora.

Si os interesa una opinión sobre el libro podéis leerla en anikaentrelibros

01 mayo 2016

IV HUELVA EXTREMA

En esta edición de la prueba no pude colaborar con la organización a causa de una lesión. No obstante fuimos seguidores de la misma y primero llegamos hasta El Campillo, km 55 aproximadamente, donde a las 11 vimos el paso de la cabeza de carrera, la clase alta, haciendo fotos bajo una fina lluvia.
1 F. Javier Macias (General y 1º Elite) / 12 Diego Gonzalez (8º de la general ySub-23) El equipo SportBici-Scott encabezando la carrera en la subida para El Campillo.
Nacho Blanco Marquez (Sport Bici - Scott)
Jose M. Sánchez Ruiz (Scott)
José Jiménez Rivas, 3º en la general

Lucas Arcos Liroa, Bicletas SuperPrestigio, que luego abandonó por caida
Miguel López Solano, 5º en la general, 1º Master 40
Fran Bermejo Martín, 13º en la general

Santiago Iglesas Cano (18º en la general, en Master 50)
Ánimos de Ernesto El Bocina a  Pablo Barrero y Alejandro Castrillo, 3º por Equipos
Nacho Blanco (Sport Bici - Scott)

Seguíamos la carrera con la aplicación online Now Run y queríamos ver el paso de nuestros compañeros de Diputación (Antonio, Juanlu, Luis, Fernando, Pedro). Para ello subimos hasta El Patrás, km 35 aproximadamente de la prueba, a donde llegamos sobre las 12. En la aldea nos colocamos junto a un puentecillo que daba paso a un estrecho sendero embarrrado, advirtiendo de la dificultad del mismo a los abnegados competidores mientras los fotografiábamos. Tan sólo vimos pasar a Pedro y  Antonio, los otros tres iban por delante, y también a buena parte de la clase media del amplio pelotón de los casi dos mil participantes que salieron de Almonaster la Real.

Pedro Triano García

Antonio Alvarez, el quijote que corría con una bici de ciclocross (sic)
Cambio de impresiones con Antonio Álvarez


Su reto era difícil y la climatología adversa lo complicaba aún más. Me decía que lo estaba pasando mal, sobre todo en las bajadas, con el piso resbaladizo por la lluvia y el barro, y que al principio hubo una gran embotellamiento de participantes a pie en las partes más estrechas del recorrido y ello suponía un retraso en sus previsiones de paso por los puntos de corte de la carrera. Estaba desanimado pero continuaba hacía Mina Concepción.

Sorprendentemente Antonio no era el único quijote en la Huelva Extrema 2016. En El Patrás había algunos participantes con averías en sus bicicletas y entre ellos estaba Enrique Llimona Valonero, otro  atrevido compitiendo con una bicicleta distinta a la habitual de montaña, pero su modelo gravel  no resistió la dura prueba.
Por rotura de la patilla del cambio
José Luis de VRSATILbiker Corrales, el servicio de mecánia rápida en carrera

Aunque ni eramos voluntarios ni organización, antes volver a casa prestamos nuestra ayuda a Enrique Limona, al que trasladamos desde El Patrás (donde dejaba su averiada bici) a Almonaster, donde tenía el coche. Muy interesante la charla que mantuvimos durante el corto viaje. Es un atleta aficionado sobre todo a largas distancias, ha corrido maratones y como triatleta participó en el Iberman de 2015 y me contaba sus experiencias en pruebas de resistencia. También hubo tiempo para hablar de bicicletas, las suyas y las mías y escuchar, a pesar de su abandono, lo mucho que le había gustado el recorrido, estaba encantado con la prueba. Cuando lo dejamos junto a su coche, vi un mensaje de Antonio de las 13:20 que decía que se había retirado en Mina Concepción pensando que no iba a llegar al corte de El Campillo. El barro, el retraso y hacerlo en solitario, sin apoyo, habían podido con sus ánimos y puesto fin a su quijotada.
Bajamos con el coche hasta Mina Concepción donde recogimos a Antonio para subirlo hasta Almonaster. En un primer momento no lograba sacar a su coche del  campo donde lo había estacionado porque las ruedas patinaban en la tierra húmeda. Con trabajo conseguimos sacarlo de allí y pudimos ir a comer para terminar una larga mañana dedicada a la Huelva Extrema 2016 y sus historias mínimas.