11 abril 2017

SRP 100 y SRP 160 en SERPA


Foto de bikers onubenses previa a la salida, Antonio Álvarez, en primer plano, detrás Diego González, J.C. Macias, Isabel Borrrero, Lucas Van Arcos, Moisés García, Luis Montes, F. J. Macias y Alejandro Esteban 


Una CX entre las BTT
Con José Agusto y Luis Montes






Trilhos (senderos/single track) junto al Guadiana





Azenha da Ordem, en el Guadiana

El personal del primer avituallamiento. A la izquierda, cámara en mano, Ruivo Neca, autor del video de la prueba en SerpaDigital
 







Aguas teñidas de la Mina de São Domingos
Antes de la salida de la prueba hubo tiempo para saludar y fotografiar a los componentes del equipo Sportbici-SCOTT, que dominaron las clasificaciones. Francisco Javier y José Carlos Macias Bonaño ("los bartolinos") fueron 1º y 2º en la general de la Ultramaratona SRP 160, con un tiempo de 6:29:41. Por su parte Diego González Calderón, que ese día cumplía 22 años, venció en la Maratona SRP 100 con un tiempo de 3:31:44.
En cuanto a los amigos de Bicicletas Superprestigio, Lucas iba a participar con su bicicleta de ciclocross (otro de sus retos-locuras) y correr su particular Roubaix, acabando la Ultramaratona (166 km) en 7:33:23. Por su lado Isabel completó la SRP 100 en menos de 5 h siendo la primera en categoría femenina y 10ª en la general.

Poco después de la salida, que JA y yo nos tomamos con calma (para no molestar ni ser molestados) y rodando por el primer camino, el bidón que llevaba en la tija cayó al suelo. Me paré a recogerlo porque quedaba mucha ruta por delante para hacerla con un sólo bidón, pero en la caída se había roto. De ese modo ya estaba colocado en la cola del pelotón. Después entramos en los bonitos senderos que discurren junto a la orilla del río Guadiana y en ellos nuestras escasas habilidades para el mountain bike hicieron que tuviéramos que seguir a pie, lo que aprovechamos para admirar el paisaje y fotografiarlo. Cuando habíamos recorrido algo más de ocho km encontramos a un participante caído, Evaristo Moreno, con una herida importante en un antebrazo. Creíamos que necesitaba una cura adecuada e intentamos conectar por teléfono con la organización, sin éxito. Cuando llegó el coche que cerraba la carrera, su conductor (Nuno) nos dijo que no contaba con equipo sanitario. Evaristo se había marcado como objetivo llegar a Paymogo y aunque en mi caso hubiera vuelta a Serpa para recibir atención médica, él quería acabar por encima de todo y se dirigió hacia el primer avituallamiento, situado en el km 21. Donde pudieron atenderle y llegó a meta cumpliendo su anhelo.
Con estas vicisitudes JA y yo llegamos muy retrasados al km 21, avituallamiento 1 y punto de control, situado cerca de São Bras. Allí tuvimos tiempo de comer y beber, de despojarnos de alguna prenda ya que había subido la temperatura, también de charlar con los voluntarios y hasta de hacer algunas fotos. A partir de aquel punto, el recorrido seguía hacia el Sur con siete kilómetros por asfalto, en los que pensaba ¡que buen tramo para los ciclocrossistas! (Antonio y Lucas). Tras esta parte suave y rápida volvemos a los caminos y senderos que nos llevan a cruzar la Ribeira de Limas. De esa parte queda en el recuerdo una bajada muy empinada y un sendero estrecho y con caída a la derecha hacia un cauce fluvial, donde afortunadamente pude evitar una; aquello me lo tomé como un aviso, tras lo que hice la parte de más dificultad pateando en lugar de pedaleando. El recorrido estaba bien balizado, además en esta ocasión los dos contábamos con GPS y seguíamos la ruta sin problemas. Después vinieron una serie continuada de subidas y cerca del km 40 me detuve para quitarme una camiseta y esperar a mi compañero que se había retrasado en las cuestas anteriores. Al poco llegó el coche escoba conducido por Nuno y junto a él estaba sentado JA, que había sufrido un tirón en una pierna que le impedía seguir pedaleando. Tiré para adelante, superé una larga subida por buena pista hasta Corte Sines (km 51), donde estaba el segundo avituallamiento. Allí Nuno nos comunica que le han ordenado  dirigirse con el coche hacia Mina de S. Domingos (JA marchaba con él) y que no iba a continuar detrás de mi y por tanto tendría que hacer lo que quedaba de ruta, casi la mitad, en solitario. Y eso hice, primero por la primaveral y hermosa planicie alentejana, que en esta ocasión no era tan plana, si no más bien empinada hasta Corte do Guizo y además con un fuerte viento de cara, que me castigó en aquellos tramos hasta Minas de São Domingos, a donde se llega por el barragem de Tapada Grande. Pensaba que pronto encontraría el siguiente avituallamiento (el 3º). Cuando pasaba frente a la terraza del cafe-restaurante S. Domingos vi una bicicleta (¿gravel?)y un ciclista. Me hubiera cambiado por él de inmediato para tomarme un petisco y beber una cerveja. Dejé atrás la aldea y seguí dirección S recorriendo los terrenos de las antiguas explotaciones mineras. Una vez pasadas las ruinas del área industrial de Achada do Gamo, la ruta hace un giro de 180 grados y vuelve hacia el N por unos senderos estrechos y pedregosos y a veces muy empinados, para llegar a Minas de São Domingos por la zona donde se asienta la corta principal de la antigua mina. Más de una vez mientras transitaba, bajo un sol inclemente, por aquellos parajes áridos y abandonados me pregunté si no era mejor dejar de seguir el track, porque aquella vuelta por la vieja mina no era más que un castigo extra. Pero no lo hice, quería respetar el trazado y seguirlo y creía que el tercer avituallamiento no podía estar muy lejos e iba apurando el poco de agua que me quedaba en el bidón. 





ruinas de Achada do Gamo



La antigua mina quedaba atrás y rodando hacia el N creía que cerca de Corte do Pinto podía estar el ansiado avituallamiento, pero no fue así. Por caminos anchos me iba alejando de la aldea y me acercaba a la Rivera del Chanza que marca la línea fronteriza entre Portugal y España. Después de más de 30 kilómetros en solitario volvía a encontrar signos de que estaba en la SRP 100, el todo terreno de Nuno y dos ciclistas subiendo una inclemente pendiente. En ese punto ya estaba mosqueado por la falta de agua. En la segunda bajada al Chanza observé que los dos ciclistas pedaleaban por la parte española y que el todo terreno estaba parado antes del paso hormigonado sobre la ribera. Paré y le pedí agua a Nuno, me la ofreció de una botella de 1,5 L llené el bidón, me dió un sande, mordí un bocado a y tomé un lipton tea pequeno. Me quedaban algo más de 12 km para alcanzar la meta. Fueron por pistas anchas y a veces asfaltada, pero con ganancia de altura además de un fuerte viento de Levante. Aunque en los últimos km la ruta volvía a entrar en el campo. Y poco antes de llegar a Paymogo conecté con dos participantes portugueses, que en los últimos metros me disputaron el "honor" de ser el último, clasificándose 4 y 2 segundos mejor.

Última foto del día, acabada la subida desde la Ribera del Chanza

Una vez cruzado el arco de meta busqué a mis amigos y los encontré almorzando en el Hostal-Restaurante de Paymogo y me uní a la comida. Cambiamos impresiones y entonces supe que la zona de avituallamiento 3 estuvo instalada en Minas de S. Domingos, pero para cuando yo pasé ya la habían desmontado. Igual que el buffet de fríos que había en la meta, también desmantelado. Es decir, que la organización había abandonado a sus suerte a los que transitábamos en la cola del pelotón. Muchos puntos negativos para los organizadores de Trilhos Vivos
Los Gravel Café acabamos la SRP 100 sin percances ni averías y cumplimos con nuestras expectativas.  Antonio Álvarez, se clasificó en el puesto 24 de la General con un tiempo de 5:46:29, mejor de lo que esperaba, según él.
Por mi parte, conseguí completar la prueba, en el puesto 41, con un tiempo de 7:42:41. A dos días de cumplir sesenta y un años, para mí fue un resultado muy satisfactorio.
La pena fue la lesión de José Augusto, que parecía bien preparado para acabarla.
En resumen, fue otra interesante experiencia deportiva que nos reafirma en el gusto y en la preferencia por ese otro tipo de ciclismo que combina el ciclotourismo con los recorridos gravel.

26 marzo 2017

SRP 100 SERPA-PAYMOGO 8 de abril de 2017

SERPA


Casi desde sus comienzos he seguido con interés la prueba de BTT que discurre por zonas rurales del concelho de Serpa. Desde su primera edición en 2008, el evento estaba constituido por dos pruebas, una en la modalidad Ultra-maratona de cross country (SRP 160) y otra en la modalidad maratona de cross country (SRP 80), ambos coincidentes en la misma fecha, habitualmente el segundo sábado de abril, para recorrer el Baixo Alentejo en con el esplendor primaveral. El nombre de la prueba surge de la unión de las iniciales Serra, Rio e Planicie que definen el paisaje por donde discurre el evento. 
Esta será su 10ª edición y para este año los organizadores TRILHOS VIVOS ULTRA SERIES han cambiado la SRP 80 por la SRP 100, con un recorrido lineal entre Serpa (Alentejo) y Paymogo (Huelva) coincidente con la SRP160, pasando por los lugares más emblemáticos de la prueba Ultra, con una extensión aproximada de 100 km y casi 1600 m de desnivel acumulado, que en su tramo más al Sur se adentra en el concelho de Mértola para después pasar a España cruzando la Ribera del Chanza. 
Antonio (AA) y yo optamos por esta segunda modalidad y no tardamos en inscribirnos en la Maratona/Travesia SRP100. Un poco después lo hizo JA. Esperamos estar en la salida el 8 de Abril y completar la prueba sin incidencias.

Organizando el viaje, Antonio pensó que si salimos el viernes 7 podemos aparcar el coche en Paymogo y luego emplear la tarde en recorrer con las bicicletas los 40 km que nos separan de Serpa. Allí recogeremos los dorsales, cenaremos y dormiremos en el Residencial Beatriz, la noche previa a la celebración de la carrera. De tal modo que serán un par de días dando pedales, uno de cicloturismo y otro de ruta BTT. Veremos como se nos da en esta experiencia de larga distancia.

Lo escriben los promotores:
 Atrévete a vivir una experiencia única, a conocerte a ti mismo, acepta el reto y disfruta de los increíbles paisajes, camiños y trialeras que forman parte de esta particular y desafiante prueba. No será fácil pero será inolvidable.
La imagen puede contener: texto


Trilhos de Castro Marim


En Casinhas
Aunque nuestra intención era viajar hasta Paymogo para reconocer la parte final de la SRP 100, como las previsiones meteorológicas eran 100% lluvia durante buena parte de la mañana, finalmente decidimos no ir tan lejos y nos dirigimos hacia el Oeste, en busca de Castro Marim, para seguir el recorrido largo de la prueba Trilhos de Castro Marim 2017. Poco después de las 9:00 empezamos a pedalear y a seguir el track que llevábamos en los gps, aunque el mío se rebeló y no respondió hasta pasados los primeros 5 kilómetros de la ruta. Según los datos recopilados nuestro recorrido final se fue por encima de los 50 km y sumamos más de 1.000 m en ascenso, lo que nos llevó más de cuatro horas de pedaleo. El campo estaba muy bonito, verde y florido, los senderos y caminos perfectos y, además, le debíamos una visita a los trilhos de Castro Marim desde que en febrero pasado no acudimos a la prueba a causa del mal tiempo, y la jugada nos salió bien. Fue una buena experiencia rodar por aquel territorio tan ondulado, subiendo y bajando mil metros, para sacar algunas conclusiones de cara nuestro reto de la SRP 100. Por ejemplo que no debemos dejar pasar mucho tiempo sin beber o comer, porque aparecerá el cansancio y la flojera.





Corregidos algunos desvíos del trayecto y aprendiendo navegación poco a poco, con la ayuda de AA, seguía el recorrido que nos llevó a pasar por las localidades de Botelhas, Casinhas, Castelhanos, rodar cerca de la Riberia de Beliche antes de subir a Azinhal, cuando el cielo se oscureció y tuvimos el tiempo justo para llegar a la pastelaria A Prova y tomar unos cafés y unos pasteles a cubierto de la lluvia. Salimos cuando escampó y retomamos la ruta hacia Piçarral, con el agua bajando por los carriles y también con la parte de mayores desniveles hasta que llegamos a la pequeña aldea de Sentinela. Allí paramos porque comenzaba a lloviznar y porque AA quería reponer agua. En las fuentes que allí hay se indica que el agua no está analizada y unos vecinos comentaban que era de pozo y de no muy buen sabor. Ellos decían que  bebían agua de garrafa. Por tanto, nada de repostar. A esas alturas del día JA estaba cansado y dejó los caminos para volver por carretera a Castro Marim. 



AA y yo continuamos por el track, en principio por terreno favorable, pasando por el Barragem de Beliche y después de rodar por un buen tramo de asfalto, entramos de nuevo en el campo y superar otra parte de continuas subidas, azotadas por un fuerte viento W, que trajo nubes de lluvia hacia nosotros. Esta vez escapamos por poco metiéndonos en un paso bajo la carretera IC27.




Buena comida en  el Supermercado CORVO (Castro Marim) por poc más de 27 €
¡Bonísima sopa de alho frances (puerro)!

Nuevos puños ON*ONE para la Cannondale F·29

06 marzo 2017

Laranjas de Corte Pequena

Ya nos tocaba volver a los caminos y JA y yo pensamos que para mantener el "golpe de pedal" adquirido en las etapas cicloturistas debíamos hacer una ruta con una buen nivel de subida, por ello nos dirigimos en su coche hasta Odeleite (poco más de media hora) en una mañana de cielo muy nuboso para hacer la Volta ao Barragem de Odeleite.

Este hombre preguntó si mi MTB era española y dijo que la suya (azul) valía para acercarse al bar (LOL)
Odeleite


Bajamos por un empinado callejón hasta por donde corre el aliviadero del embalse y todavía con los músculos fríos tuvimos que subir por el camino que conecta con la carretera a Foz de Odeleite, con rampas de 14-15% ¡Vaya calentón!



Después de rodar unos kilómetros por asfalto, a la altura de Murteira da Cima, los dos recordamos un camino que salía a la derecha de la carretera y por él nos metimos para volver a la tierra, hasta acabar saliendo a la M512 y dejarla definitivamente por el indicativo para Carvalinhos. Es un camino con tramos de descenso muy pronunciados hasta que cruzamos un arroyo muy cerca ya del  caserío. Allí nos recibe un mastín, al que JA trata con mimo y el perro se muestra tranquilo. 



El siguiente tramo del recorrido será duro para superar el desnivel y los kilómetros que nos separa de la aldea de Corte Pequena, allí paramos para comer una barrita energética. Mientras lo hacemos se nos acerca otro perro que buscaba mimos.




Poco después de esta foto en Corte Pequena se acercó a nosotros una señora y nos regaló un par de laranjas a cada uno. Coincidimos que eran excelentes y de exquisito sabor. ¡Muito obrigado!

Ribera de Odeleite
Salimos de la aldea por el W y pronto cambiamos el asfalto por la tierra, guiándonos de nuevo por los recuerdos de vueltas anteriores. Seguíamos un camino en descenso hacia la cola del embalse cuando lo dejamos por uno que salía a la izquierda. Pronto descubrimos que no era el mismo que habíamos cogido otras veces, que queda un poco más abajo, pero continuamos porque la dirección ere correcta, aunque ese error supuso tener que subir uno buenos metros el desnivel acumulado. Para bajar a la carretera que va hacia Fortes y el puente sobre la Ribeira de Odeleite, lo hicimos por un corto tramo de camino con una inclinación de más del 20%
El agua bajaba sonora por la ribera y al fondo se ve la línea de asfalto por donde subiríamos

Pasando por Montinho de Odeleite

JA yendo para Odeleite

El nivel del barragem es muy alto después de un lluvioso invierno
Cuando llegamos, el aparcamiento del bar-restaurante Bela Vista estaba casi repleto de coches de la gente que se había acercado a comer. Nosotros tomábamos unas cervezas y comentábamos que tal vez ahora llegamos menos cansados porque hacemos la vuelta con más pausa.

La ruta en Garmin Connect