15 febrero 2010

Arraiando com Espanha... á beira do Guadiana

En el camino hacia Foz de Odeleite

Atravesando el primer arroyo


En la primera subida larga

Azulejo de Ilda Graça, en Laranjeiras

El Guadiana a su paso por Laranjeiras

Meandro del Guadiana en Los Romeranos


Balurcos de Cima

Escola Primária de Balurcos
 

Palmeira



Ribeira de Foupana
Ruinas del molino de agua "Moinho da Rocha dos Corvos", Rib. de Foupana,
lugar de paso de la Via Algarviana

¡Cansadito!



- A JO, un día antes de su 53 cumpleaños -

Los coches estaban cubiertos de hielo a las 8 de la mañana y cuando salíamos en dirección a Odeleite no hay más de 3º. Desayunamos cafe y torradas en "Bela Vista" y bien abrigados iniciamos la ruta por el camino hacia Foz de Odeleite, contemplando como el vuelo de una garza corta la niebla sobre la ribera y nos cruzamos con conejos y perdices. Desde Foz de Odeleite seguimos por la otra orilla dirección a Tenencia. Atravesamos las casas de Telhada y entramos en un camino poco transitado, por donde vadeamos un arroyo que nos corta el paso, cuidando de no mojarnos los pies con esas temperaturas tan gélidas. A partir de ahí ascendemos y ya asoman algunos rayos de sol, lo que nos hace entrar en calor y despojarnos de una capa de ropa. En Corte das Donas enlazamos con un sendero señalizado, por el que descendemos rápidos hasta alcanzar el Barranco de Laranjeiras, junto al que rodamos hasta llegar a la aldea homónima, a la orilla del Guadiana. A la salida de Montinho das Laranjeiras afrontamos un pronunciado desnivel, comienzo del camino hacia Balurcos do Baixo. Superadas estas primeras rampas nos detenemos para disfrutar del paisaje y comentar la buena forma de JO, excelente en las subidas, según sus palabras "el mejor momento que he tenido", justo un día antes de cumplir 53, ¡que jodío el amigo asturiano! ¡A disfrutarla!
Hacemos una parada en Balurcos para comer un poco y desde allí seguimos el segundo sector de la Via Algarviana, que gustó mucho a mis compañeros. Hacemos un alto en Palmeira para algunas fotos y allí tengo un encuentro sorprendente con un perro, frenazo brusco de ambos, le grito sorprendido y él se da la vuelta, quizás más asustado que yo.
Dejamos la VA y nos dirigimos hacia la carretera N-122, practicamente libre de coches desde que construyeron la IC-27, para bajar hasta la Ribera de Foupana, cruzar el puente y emprender la subida hacia Corte Velha y Corte Nova. Con los muchos litros de agua que ha caído durante este invierno el caudal de la ribera baja muy crecido y observo que el paso de la VA por el Moinho da Rocha dos Corvos en esta época es complicado.
Continuamos por caminos, en gran parte descendentes, hasta cruzar la aldea de Tenencia, desde donde vamos en dirección a Odeleite, por un recorrido que permite observar el curso de las dos riberas, Foupana y Odeleite, que confluyen frente al caserío de Pernadas. Cuando llegamos a Odeleite es la hora del almuerzo, en el aire hay olores que alimentan y en los aparcamientos de los dos restaurantes abundan los coches y antes del viaje de vuelta nos tomamos unas cervezas y un queijo fresco.
Km: 51,35 / Tpo: 3:50 /Vel. media: 13,4.
Temperaturas: máxima: 14º, mínima 3º, media 9º.

08 febrero 2010

Fin de semana algarvio (II)








Ruta desde Martimlongo, pasando por Santa Justa, la Ribera de Foupana, Alcaria Alta, Viçoso, Giões, Lotão, Laborato, Digo Dias, Azinhal, Barrada, Silgado y Martimlongo, donde comimos en el restaurante "Monte Branco".
Km: 47 / Tpo. pedaleo: 3:20 / Vel. med. 14.

12 enero 2010

SILVES












El río Arade fue una de las principales vías de comunicación con el interior algarvio desde tiempos remotos y fue gracias a su navegabilidad que varios pueblos se asentaran en Silves. Entre esos pueblos, el de mayor importancia en la historia de esta localidad fueron los árabes, que hicieron de Silves la capital islámica del Algarve. Conocida en el siglo XI por su desarrollo y prosperidad, era un centro cultural donde residían los más brillantes poetas, historiadores y juristas de la región.
Precisamente por su importancia fue la primera ciudad algarvia conquistada por los cristianos en 1189, liderados por el rey D. Sancho I, y reconquista dos años más tarde por los árabes hasta 1249, cuando fue conquistada definitivamente.
La ciudad mantuvo su importancia en los años siguientes y conservó la capitalidad del Algarve hasta mediados del siglo XVI, cuando fue transferida la sede del obispado a Faro, motivada principalmente por acumulación de sedimentos del río Arade, que llevo al declive económico a la ciudad.
Con el terremoto de 1755, e igualmente con las invasiones napoleónicas y las guerras liberales, Silves atravesó un periodo difícil, a pesar de que en el siglo XIX volvió a prosperar gracias a la industria del corcho.
La antigua alcazaba es, junto a algunos lienzos del triple sistema de murallas, el principal testigo de la antigua fortaleza militar de Silves. El Castelo que hoy podemos ver data de época califal, aunque fue profundamente remodelado por los almohades y, posteriormente por los portugueses, es un polígono irregular de algo más de una hectárea de superficie construido con la característica piedra roja de Silves.
De su rico patrimonio cultural destacan también la Sé, construida en el emplazamiento de una mezquita, frente a cuya portada principal destaca una puerta de estilo manuelino; el Museu Municipal de Arqueologia, en cuyo edificio se integran un trozo de muralla y una cisterna de los ss. XII-XIII, con importantes colecciones arqueológicas que narran la historia de la región desde el paleolítico al periodo árabe.
En un lateral de la praça de Al Mouhatamid Ibn Abbad, notable poeta, gobernador de Silves y Rey taifa de Sevilla, se encuentra la Biblioteca Municipal de Silves situada en un moderno edificio, construido sobre importantes restos arqueológicos que están a la espera de ser visitables y dotada de luminosas y amplias salas de lecturas, dedicadas a Maria Keil, artista plástica nacida en Silves (ver http://purl.pt/708/1/ ) y a Antonio Lobo Antunes, el gran escritor lisboeta cuyas palabras están pintadas y serigrafiadas en cristales y paredes. (Leer más en http://www.ala.nletras.com/biografia.htm)
Además de estos la antigua Xelb tiene más atractivos que os animo a descubrir, y cuando pique el hambre podéis hacer un alto en la "Tasca do Bene," pequeño y económico restaurante, atendido por un joven ciclista que cuelga en una pared al fondo del local los dorsales de las pruebas de BTT en las que participa.