28 marzo 2007

VII Subida al Cerro S. Cristóbal.


Subíamos hacia la sierra, en una mañana fresca, con la incertidumbre marcando nuestros pensamientos. Para JA era su bautismo en la subida, para mi lo sería con la bici de carretera. Paramos a desayunar en la venta El Cruce y coincidimos con algunos MkM: Artefacto, la Novia, Nando, Galaico, el Capitán, ...
Aparcamos el coche frente al restaurante El Molino y en las bicis nos dirigimos hacia el lugar de inicio de la prueba, la aldea de Escalada.
Pasamos frío por las umbrías de los primeros tramos de la carretera, coches de participantes se cruzan con nosotros y, después de ascender un repecho, comenzamos el descenso hacia Escalada. Voy siguiendo a JA y a mitad del descenso noto como la rueda delantera comienza a vibrar y después a bambolearse, voy lanzado en un tramo del 10% ,  me saliéndome de la pista y estrellándome, creo que la dirección se ha aflojado y no me atrevo a frenar bruscamente, llevo un coche detrás, e intento reducir la velocidad con repetidos toques a los frenos, saco un pie del pedal y busco ansiosamente un sitio donde pararme. Cuando pude detenerme no me llegaba el maillot al cuerpo, el coche que me seguía para a mi lado, delante un hombre y una mujer, detrás dos muchachos, arriba dos bicis, el hombre me pregunta como estoy. Asustado, le digo, él dice que me veía en el suelo y que bajaba a 70 por hora (¡)
Cuando llego a la aldea le cuento a JA la película y me pongo a buscar una llave para apretar la dirección de rosca, cosa que no es fácil porque ya es un sistema antiguo, ni Bartolino, ni Mixto, ni Bobo llevan, pero el hombre del coche de antes tiene un alicate de apertura extensible y con él le da un apretón a la pista superior.
Me voy relajando viendo la variedad de máquinas que se van congregando: de carretera, de montaña, muchas con cubiertas lisas, pero también preparaciones especiales: cuadros de mtb con ruedas dispares: delantera de mtb y trasera de carretera, o con las dos ruedas y horquilla de carretera. Manu y el Conde son los tuneadores.
Cuando se da la salida voy situado en la mitad del pelotón y cuando empezamos a subir estoy cerca de alcanzar a la Novia y pienso que será una buena rueda si la alcanzo. Subo piñones pero la cadena no engrana bien y tengo que parar para corregir el problema. Poco a poco voy cogiendo el ritmo y recuperando terreno hasta que vuelvo a avistar a la Novia con el Capitán de escolta. Después de coronar me tomo con calma el siguiente Km. de bajada y me adelantan algunos competidores. En la siguiente ascensión, con Almonaster de fondo, aumento el esfuerzo un poco y paso a varios.
Tomo el desvío a la derecha para el Cerro y después del primer tramo duro veo más arriba a la Novia y al Capitán trazando las curvas de herradura y eso me anima, pero pronto compruebo que el desarrollo más corto que llevo, 24x21, es demasiado para mis piernas en estas rampas tan duras, voy casi a tope de pulsaciones, me cuesta avanzar y la cadencia no es buena. Agacho la cabeza y trato superar el mal trago. Por delante la mole del Cerro, en cuyas laderas se dejan ver entre los árboles algunos de los escaladores. Después de un breve descanso llega una serie de curvas cerradas con gravilla y las pendientes van aumentando. Extrusado está al borde de la carretera, lo saludo y me fotografía y me da un empujoncito. Cuando llego a la recta de 400 metros, pendiente media del 13% y rampas superiores al 16%, veo que la Novia tiene problemas con el cambio y un espectador le ayuda a reiniciar la marcha. Volvía a tenerla muy cerca pero voy a tope y siento muy cargada la zona lumbar, viendo lo que se empina el tramo que aún me queda pongo pie a tierra y camino un poco, cerca del final de la recta un espectador me dice que si me da un empujón, pero prefiero andar un poco más y monto en la bici cerca de la siguiente curva, cuando me siento recuperado. Quedan un par de cuestas difíciles y se que luego de la curva de los abetos viene un descenso para recuperarme, me animo a la vista de los que llevo delante y acabo fuerte para cruzar la meta. El pulsómetro marcaba un tiempo de 48:12 y 168 p.m. de media y 182 máxima.
Después charla con colegas y espectadores, cervezas y garbanzos, fotos y para lo último quedaba la segunda sorpresa del día, esta vez agradable. Jesús y José Luís (Agonías) me convencen para esperar a la entrega de premios porque creen que a lo mejor he pillado cacho y acertaron. Luego de que ellos recogieran sus trofeos de tercer y segundo clasificado en Veteranos C con bici de montaña, por los altavoces suena mi nombre como primer (¿y único?) clasificado en Veteranos C con bici de carretera. ¡Yo flipo! ¡La primera copa que gano en mi dilatada vida de cicloturista y se lo debo a la vieja Zeus, que cuatro horas antes casi me tira a la cuneta y también a los dos Agonías, gracias a los tres!
Era mi día de suerte.

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